He encontrado una nueva campaña en la que ocuparme: demostrar a toda una manga de incrédulos desencantados de la vida y con toques de depresión que EL AMOR SÍ EXISTE. Sin ofender a nadie de la manga mencionada. Los entiendo. Yo también he pasado por momentos en que el miedo es más fuerte, la desilusión parece teñirlo todo de negro, y estamos más dispuestos a creer que todo fue una ilusión, que es una especie de cuento de hadas irreal. Es más fácil así, porque si no es real, entonces la felicidad que vivimos tampoco lo fue, y de esa manera no la volveremos a buscar, evitándonos la caída posterior, que en ese minuto de oscuridad, nos parece la consecuencia inevitable. Já. Lo cierto es que pasado el momento más oscuro, nos encontramos de nuevo en lo mismo, y aunque algunos insistan que prefieren no subirse a la montaña rusa de los sentimientos, todos sabemos, que más temprano que tarde, terminan subiendo, quiéranlo o no. Es inherente al ser humano. Todos buscamos el amor. Cierto que cada uno tiene su forma particular de buscarlo.
Pero partamos por el principio. ¿Qué es el amor? Esa es de las preguntas más difíciles de responder. Creo que es una vivencia demasiado personal para ser definida en forma universal. Uno puede dar lineamientos generales y nada más.
Creo que para mí, el amor es incondicionalidad por sobre todas las cosas. Así como es como amo a mis amigos de verdad, así es como amo en general y es la única forma en que sé amar. Muchas veces he escuchado que "el amor es egoísta", pero para mí es precisamente todo lo contrario. Cuando amas de verdad se desvanece cualquier rastro de egoísmo, porque antes que cualquier cosa está la persona amada. Lo más importante es saber que esa otra persona está bien y feliz, y estás dispuesto a HACER CUALQUIER COSA con tal de contribuir a esa felicidad. Aunque esa "cualquier cosa" sea dar un paso al lado, para no estorbar en el camino del otro. Y por extraño que parezca es una renuncia que no se hace dura, ni triste, ni dificil. Bueno, un poco triste puede ser... pero sólo un poco, porque en el minuto en que ves que la cara del otro se ilumina de felicidad, tu corazón se ilumina aún más y todo es mucho más sencillo. E insisto, aún cuando el brillo de felicidad no lo ocasione uno, es así. Y no lo digo hipotéticamente, o porque simplemente me imagine que es así. Es así. Lo sé con conocimiento de causa. Se siente como un calorcito en el corazón y una paz enorme que es dificil de explicar. Sobretodo dada las circunstancias. En esas ocasiones, la gente se acerca y me dice "¿estás bien?", y les cuenta entender que sinceramente lo estoy. Quizás sea dificil entenderlo para quien no lo ha vivido...
La otra típica afirmación es que el amor es de a dos. Y que cuando uno ha amado en solitario, eso no es amor. Me pregunto de dónde habrán sacado eso. ¿Acaso mi amor vale menos porque no me corresponden? ¿Siento menos? En eso caso, podría doler menos... Pero no. Nada cambia con el hecho de no ser correspondido. Lo único que ocasiona es que vas a sufrir un poco más. Para amar sólo hace falta tener corazón y sentimientos (para aquellos que tenemos un poco de conocimiento científico, en realidad basta con tener un sistema límbico funcional). Además, hay muchas clases de amor. Yo puedo amar las plantas y dar mi vida por ellas, y no espero que me correspondan. Sólo quiero verlas y poder admirarlas. A veces con las personas pasa lo mismo. A veces basta con saber que la otra persona existe. Que anda por ahí, en algún lugar. Ya ese conocimiento basta para que un corazón que ama sea feliz. Si puedes ver y hablar con el objeto de tu amor, entonces estás en el paraíso. Y si, por alguna coincidencia cósmica, sucede que te corresponden, entonces no puedo imaginar otro estado más pleno que ese.
Yo no sé qué le pasa a todo el mundo. No sé porque no quieren crer en el amor. No sé porqué tratan de olvidar cómo se siente, o menoscabarlo o negarlo. Porqué le temen tanto. O sea, da miedo, lo sé. Cuesta estar dispuesto a abrir puertas después de haber sido lastimados, pero bien lo dijo Alfred Tennison en su momento: "más vale haber amado y perdido, que no haber amado jamás".
26 agosto 2007
17 agosto 2007
Trascendencia en breve
En vista de que el otro blog está destinado a la publicación de mi obra lírica, dejaré este para la publicación de mis disvarianzas en prosa. Y como tengo ganas de escribir, eso es lo que haré...
Hablando de ganas de escribir, el otro día empecé a escribir mi primer proyecto serio de novela. Reconozco que siempre he tenido inquietudes literarias, y me encantaría escribir un libro como corresponde, de mi autoría. Una vez escribí un libro de bioquímica, o casi, cuando hice la traducción de uno cuando estaba en la medicina, y aunque lo siguen usando y es mi legado en la escuela, no es lo mismo que si fuera de mi autoría. Probablemente pase de generación en generación por mucho tiempo, pero muy pocos recordarán a quien hizo todo ese trabajo. No es trascendente por completo. No como un libro debiera ser.
Creo que ese es el punto. La trascendencia de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Eso de plantar un árbol en un sentido místico también es trascendente... dejas algo de ti en cada acto, sobretodo los que generan vida. Pero el árbol no perpetuará tu nombre. Además, casi nadie al mirar los árboles se pregunta quién los habrá plantado. Como sea, alguna vez planté una araucaria, que me sobrevivirá, sin duda. Así que tengo el tema del libro y del hijo como "pendientes". No voy a contar el libro de bioquímica, porque ya expliqué que no es lo mismo. Y en vista de que tener un hijo en este momento sería muy poco aconsejable, y también bastante complicado, de momento me enfocaré en el libro. No les voy a contar de qué se trata, porque prefiero conservar la sorpresa. A Cucho ya le conté, pero él es caso aparte.
Bueno, eso... ya son casi las 12, y tengo que buscar una imagen para publicar el poema correspondiente a mañana. Tengo más cosas que agregar, y divagar, pero lo dejaremos para otra ocasión. Arrivederci!
Hablando de ganas de escribir, el otro día empecé a escribir mi primer proyecto serio de novela. Reconozco que siempre he tenido inquietudes literarias, y me encantaría escribir un libro como corresponde, de mi autoría. Una vez escribí un libro de bioquímica, o casi, cuando hice la traducción de uno cuando estaba en la medicina, y aunque lo siguen usando y es mi legado en la escuela, no es lo mismo que si fuera de mi autoría. Probablemente pase de generación en generación por mucho tiempo, pero muy pocos recordarán a quien hizo todo ese trabajo. No es trascendente por completo. No como un libro debiera ser.
Creo que ese es el punto. La trascendencia de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Eso de plantar un árbol en un sentido místico también es trascendente... dejas algo de ti en cada acto, sobretodo los que generan vida. Pero el árbol no perpetuará tu nombre. Además, casi nadie al mirar los árboles se pregunta quién los habrá plantado. Como sea, alguna vez planté una araucaria, que me sobrevivirá, sin duda. Así que tengo el tema del libro y del hijo como "pendientes". No voy a contar el libro de bioquímica, porque ya expliqué que no es lo mismo. Y en vista de que tener un hijo en este momento sería muy poco aconsejable, y también bastante complicado, de momento me enfocaré en el libro. No les voy a contar de qué se trata, porque prefiero conservar la sorpresa. A Cucho ya le conté, pero él es caso aparte.
Bueno, eso... ya son casi las 12, y tengo que buscar una imagen para publicar el poema correspondiente a mañana. Tengo más cosas que agregar, y divagar, pero lo dejaremos para otra ocasión. Arrivederci!
26 julio 2007
Es... inevitable...
Podría haber escrito un poema... tengo en mi mente algunos versos rondando como "hueles a sueños imposibles, de domingo en la mañana" o algo así. Pero dejaré el poema para después. Ahora quiero hablar de otra cosa.
Desde hace algunos días que tengo esta sensación de... "inevitabilidad"... como si por alguna razón, hubiera cedido las riendas de mi destino a una mano invisible, que me guía a su antojo. No sé cuándo, ni cómo pasó...
Es como cuando te subes a esas cintas magnéticas de los aeropuertos. Sólo te paras encima, y la cinta te lleva a donde sea que se supone que tienes que llegar. Y no importa si a mitad de camino ves el lugar donde tú hubieras querido llegar, porque la cinta, o el que puso la cinta, o para ser más exactos, el jefe del que puso la cinta, te llevará a donde él quiera. Nada se puede hacer... es inevitable.
Ahora me siento así. Detenida, suspendida sobre una cinta magnética que me lleva Dios sabe dónde, y nada puedo hacer al respecto. Ni devolverme, ni salirme del camino trazado.
Algo guía mis pasos, y me aleja de donde yo realmente quisiera estar. Llámenlo circunstancias, destino, Dios... el nombre no me preocupa en este minuto. Ni siquiera el porqué (he aprendido que los porqués siempre son respondidos, pero suele ser con los hechos consumados). En verdad lo que me atormenta... y no, no me "atormenta" en realidad... estoy muy tranquila como para decir que estoy "atormentada" por algo... No, lo que me... ¿preocupa? ¿inquieta?... quizás la palabra correcta sea "interesa"... Sí, lo que me interesaría saber es a DÓNDE me lleva este camino... ya que es inevitable, sería bueno saber a dónde voy. Por mera curiosidad. Así podría despreocuparme del tema y disfrutar el camino. Ya que pareciera que no puedo hacer más que mirar como las telarañas se tejen y destejen a mi alrededor, saber qué se pretende lograr me permitiría acomodarme en mi puesto de espectadora involuntaria y disfrutar el paseo.
Bueno, no sé... ni idea... vislumbro algo, pero puede que no sea eso. Sólo sé que en algún minuto las cintas magnéticas terminan su recorrido y hay que subirse a un avión... y ese avión despega y aterriza en algún lado. Y probablemente otra cinta magnética te saca del aeropuerto. Y entonces... entonces estás por tu cuenta otra vez. Esperemos que donde sea que deba aterrizar, sea un lugar interesante.
Desde hace algunos días que tengo esta sensación de... "inevitabilidad"... como si por alguna razón, hubiera cedido las riendas de mi destino a una mano invisible, que me guía a su antojo. No sé cuándo, ni cómo pasó...
Es como cuando te subes a esas cintas magnéticas de los aeropuertos. Sólo te paras encima, y la cinta te lleva a donde sea que se supone que tienes que llegar. Y no importa si a mitad de camino ves el lugar donde tú hubieras querido llegar, porque la cinta, o el que puso la cinta, o para ser más exactos, el jefe del que puso la cinta, te llevará a donde él quiera. Nada se puede hacer... es inevitable.
Ahora me siento así. Detenida, suspendida sobre una cinta magnética que me lleva Dios sabe dónde, y nada puedo hacer al respecto. Ni devolverme, ni salirme del camino trazado.
Algo guía mis pasos, y me aleja de donde yo realmente quisiera estar. Llámenlo circunstancias, destino, Dios... el nombre no me preocupa en este minuto. Ni siquiera el porqué (he aprendido que los porqués siempre son respondidos, pero suele ser con los hechos consumados). En verdad lo que me atormenta... y no, no me "atormenta" en realidad... estoy muy tranquila como para decir que estoy "atormentada" por algo... No, lo que me... ¿preocupa? ¿inquieta?... quizás la palabra correcta sea "interesa"... Sí, lo que me interesaría saber es a DÓNDE me lleva este camino... ya que es inevitable, sería bueno saber a dónde voy. Por mera curiosidad. Así podría despreocuparme del tema y disfrutar el camino. Ya que pareciera que no puedo hacer más que mirar como las telarañas se tejen y destejen a mi alrededor, saber qué se pretende lograr me permitiría acomodarme en mi puesto de espectadora involuntaria y disfrutar el paseo.
Bueno, no sé... ni idea... vislumbro algo, pero puede que no sea eso. Sólo sé que en algún minuto las cintas magnéticas terminan su recorrido y hay que subirse a un avión... y ese avión despega y aterriza en algún lado. Y probablemente otra cinta magnética te saca del aeropuerto. Y entonces... entonces estás por tu cuenta otra vez. Esperemos que donde sea que deba aterrizar, sea un lugar interesante.
06 julio 2007
El verso que no existe
He estado buscando un verso
que explique lo que siento,
pero aún no lo encuentro...
¿Será que no existen las palabras
para describir a mi corazón
y sus latidos desbocados?
¿Será que no hay cómo dimensionar
mis emociones si te veo?
¿Cómo hacerte entender, entonces,
si no puedo expresarlo,
si no puedo entenderlo?
No hay versos, ni prosa,
no hay música, ni canción,
no hay botella, ni chica ni grande,
que pueda contener y mantener
todo esto dentro de mí...
Y entonces, ¿cómo hago
para no explotar,
y causar un mayor desastre
que el de una fusión nuclear?
¿Cómo callo palabras
que no bastan para expresar
lo que tengo que decir?
Soy muy pequeña para mantener
todo esto dentro de mí...
Soy guardiana de un corazón
más grande que mi magnitud,
que enloquece y clama por salir
cada vez que estás aquí...
Nada es suficiente,
nada es bastante preciso
pues con palabras no se abarca el universo.
¿Cómo resumir lo eterno,
lo infinito, lo esencial?
¿Cómo pretender dominar
lo que es más grande
que nosotros mismos?
No existen versos,
pero quizás el universo
si cabría en un beso...
que explique lo que siento,
pero aún no lo encuentro...
¿Será que no existen las palabras
para describir a mi corazón
y sus latidos desbocados?
¿Será que no hay cómo dimensionar
mis emociones si te veo?
¿Cómo hacerte entender, entonces,
si no puedo expresarlo,
si no puedo entenderlo?
No hay versos, ni prosa,
no hay música, ni canción,
no hay botella, ni chica ni grande,
que pueda contener y mantener
todo esto dentro de mí...
Y entonces, ¿cómo hago
para no explotar,
y causar un mayor desastre
que el de una fusión nuclear?
¿Cómo callo palabras
que no bastan para expresar
lo que tengo que decir?
Soy muy pequeña para mantener
todo esto dentro de mí...
Soy guardiana de un corazón
más grande que mi magnitud,
que enloquece y clama por salir
cada vez que estás aquí...
Nada es suficiente,
nada es bastante preciso
pues con palabras no se abarca el universo.
¿Cómo resumir lo eterno,
lo infinito, lo esencial?
¿Cómo pretender dominar
lo que es más grande
que nosotros mismos?
No existen versos,
pero quizás el universo
si cabría en un beso...
30 junio 2007
Poemas Cortos
EXTRAÑA NOSTALGIA
¿Sabías que se puede extrañar
aquello que nunca se ha tenido?
¿Sabías que la nostalgia
de un hipotético futuro existe?
Yo no lo sabía,
tú me lo enseñaste,
sin querer, sin querer...
---
MIS LABIOS
Mis labios sangran,
suspiran, languidecen...
Mis labios insisten
en pronunciar tu nombre
en un susurro inaudible,
y yo trato de hacerlos callar
para que no te vayas,
para que no te esfumes,
para que no te desvanezcas
en el aire, con el sonido...
---
SOBRE LA REVOLUCIÓN
Una revolución anida en mi alma,
y caballos salvajes galopan en mi pecho,
cuando te acercas, cuando me llamas...
Hay un motín bajo mi piel,
y un beso de ave fénix en mi boca,
que te busca, que te llama...
---
SOL
¿Qué quieres de mí?
Yo no soy tan fuerte,
yo no soy tan débil,
para tocar el sol,
y no quemarme
o resistirme a acercarme...
---
RECRIMINACIÓN
¿Sabes qué es lo único
que no soporto de ti?
Saber que no eres mío,
saber que no me tienes,
saber que estamos cerca,
y no somos uno solo...
¿Sabías que se puede extrañar
aquello que nunca se ha tenido?
¿Sabías que la nostalgia
de un hipotético futuro existe?
Yo no lo sabía,
tú me lo enseñaste,
sin querer, sin querer...
---
MIS LABIOS
Mis labios sangran,
suspiran, languidecen...
Mis labios insisten
en pronunciar tu nombre
en un susurro inaudible,
y yo trato de hacerlos callar
para que no te vayas,
para que no te esfumes,
para que no te desvanezcas
en el aire, con el sonido...
---
SOBRE LA REVOLUCIÓN
Una revolución anida en mi alma,
y caballos salvajes galopan en mi pecho,
cuando te acercas, cuando me llamas...
Hay un motín bajo mi piel,
y un beso de ave fénix en mi boca,
que te busca, que te llama...
---
SOL
¿Qué quieres de mí?
Yo no soy tan fuerte,
yo no soy tan débil,
para tocar el sol,
y no quemarme
o resistirme a acercarme...
---
RECRIMINACIÓN
¿Sabes qué es lo único
que no soporto de ti?
Saber que no eres mío,
saber que no me tienes,
saber que estamos cerca,
y no somos uno solo...
22 junio 2007
En días como hoy
En días como hoy,
en que el aire está frío,
el cielo está gris,
y la soledad me embarga,
quisiera tenerte conmigo.
En días como hoy,
quisiera acurrucarme
en tus brazos,
hacerme pequeña,
y quedar en tus manos.
En días como hoy,
en que no pasa nada,
o al menos, no en especial,
excepto que existimos tú y yo,
quisiera estar contigo.
En días como hoy,
quisiera coordinar
mis latidos con los tuyos,
y mi respiración
confundirla con la tuya.
En días como hoy,
en que mis manos se congelan,
y mi espíritu quiere renunciar
a todo, menos a ti,
quisiera tu dulce comprensión.
En días como hoy,
quisiera poder decir
todo lo que guardo en mi corazón,
y que aún no me atrevo
a hacerte escuchar...
En días como hoy,
en que mi fragilidad
se asoma por las grietas
de mi armadura,
quisiera tu protección.
En días como hoy,
quisiera tenerte a mi lado,
quisiera fundirme en tu esencia,
quisiera reflejarme en tu ser.
Quizás todos los días son como hoy...
en que el aire está frío,
el cielo está gris,
y la soledad me embarga,
quisiera tenerte conmigo.
En días como hoy,
quisiera acurrucarme
en tus brazos,
hacerme pequeña,
y quedar en tus manos.
En días como hoy,
en que no pasa nada,
o al menos, no en especial,
excepto que existimos tú y yo,
quisiera estar contigo.
En días como hoy,
quisiera coordinar
mis latidos con los tuyos,
y mi respiración
confundirla con la tuya.
En días como hoy,
en que mis manos se congelan,
y mi espíritu quiere renunciar
a todo, menos a ti,
quisiera tu dulce comprensión.
En días como hoy,
quisiera poder decir
todo lo que guardo en mi corazón,
y que aún no me atrevo
a hacerte escuchar...
En días como hoy,
en que mi fragilidad
se asoma por las grietas
de mi armadura,
quisiera tu protección.
En días como hoy,
quisiera tenerte a mi lado,
quisiera fundirme en tu esencia,
quisiera reflejarme en tu ser.
Quizás todos los días son como hoy...
15 junio 2007
Quisiera
Quisiera estar ahí, para ti,
a cada paso del camino,
sabiendo que estarás
siempre ahí, conmigo.
Quisiera darte mi regazo
para que sueñes dulces sueños,
y ser yo parte de ellos,
mientras velo tu dormir.
Quisiera borrarte con un beso
el ceño fruncido,
el enojo, la pena,
el mundo cotidiano.
Quisiera encerrarme
en tu abrazo,
dejando fuera
todo lo demás…
Quisiera consentirte,
hablarte, mirarte,
amarte, sonreírte
y que no importara nada más.
Quisiera tenerte a mi lado
en mis problemas
y en los tuyos,
para hacerlos desaparecer.
Quisiera cosas simples,
cotidianas, quizás hasta rutinarias,
porque contigo
sé que serían extraordinarias…
a cada paso del camino,
sabiendo que estarás
siempre ahí, conmigo.
Quisiera darte mi regazo
para que sueñes dulces sueños,
y ser yo parte de ellos,
mientras velo tu dormir.
Quisiera borrarte con un beso
el ceño fruncido,
el enojo, la pena,
el mundo cotidiano.
Quisiera encerrarme
en tu abrazo,
dejando fuera
todo lo demás…
Quisiera consentirte,
hablarte, mirarte,
amarte, sonreírte
y que no importara nada más.
Quisiera tenerte a mi lado
en mis problemas
y en los tuyos,
para hacerlos desaparecer.
Quisiera cosas simples,
cotidianas, quizás hasta rutinarias,
porque contigo
sé que serían extraordinarias…
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