19 julio 2012

Reflexiones y hechos de una mañana somnolienta

1. Tengo sueño. Mucho sueño... pero de todas maneras no tengo posibilidades de dormirme temprano en los próximos dos días.
 
2. Algo pasó en la esquina de Morandé con la Alameda. Venía en estado de zombie mode on cuando pasó una pareja de carabineros corriendo al lado mío, un par de caballos galopando, una patrulla y dos motocicletas precipitándose a esa esquina (con las obvias consecuencias sobre el tráfico y bocinazos de rigor) y luego otro par de carabineros corriendo desde otra ubicación. Los sapos de siempre parados en la esquina, y un tipo - o quizás dos - siendo retenido contra el kiosko que está ahí. No supe qué pasó ni por qué. Tenía que llegar a trabajar, y no tenía tiempo que perder copuchenteando. Sin embargo si alguien sabe qué pasó, agradecería que me contara, porque igual me quedé con la copucha...
 
3. Una mujer pasó caminando a mi lado, hablando por celular con el manos libres. Sujetaba con una mano el micrófono para que la oyeran mejor. Y no pude dejar de reflexionar acerca del despropósito de ello. Se supone que es un manos libres. Si tienes que utilizar una mano para sujetar el micrófono, ya no tienes las manos libres. Y de todas maneras va caminando. ¿Para qué quiere las manos libres? ¿Para utilizar el volante imaginario que utiliza para avanzar como peatona? OK, pueden haber algunas preocupaciones acerca de la seguridad. De no andar mostrando el celular por la calle... Pero tanto esconderlo, lo hace parecer más valioso... Al final llamas más la atención. Un despropósito por donde lo mires...
 
4. Ayer iba en el colectivo y un tipo se puso a hablar de "actualidad" con otra señora. Dada la sarta de estupideces que dijo por minuto no pude dejar de pensar que me carga y me sorprende la capacidad de la gente de opinar y asumir verdades absolutas basadas en un conocimiento parcial y subjetivo de los hechos. Siempre es bien fácil criticar y otra cosa es con guitarra. O como se dice en equitación, desde abajo del caballo todos somos expertos. Al chileno le gusta creer que hay ciertas cosas que sólo pasan acá. Y con eso, la mayoría de las veces sólo demuestran su falta de mundo y estrechez de miras. Cosas malas, errores, descoordinaciones, con buenas y malas intenciones... no creo que haya ningún país que se salve de ello. Es parte de la naturaleza humana, eternamente perfectible. Y si bien Chile tiene muchas áreas de mejora, también es cierto que tiene bastantes aspectos muy positivos.
 
5. ¿23-24° en julio? Y U NO COLD?

11 junio 2012

Filtros Publicitarios

Es que debo decirlo: la publicidad de Facebook anda cada día más mal enfocada. Y no es culpa de Facebook. Es culpa de esos encargados de marketing que no saben hacer bien los filtros. Y no pasa sólo en Facebook. Quizás soy yo que represento un outlier para los estudios de mercado...

Here is how it works: cuando tienes un aviso, ya sea uno para insertar en Facebook o un mail masivo, se supone que debes determinar quiénes lo ven, a quienes se lo mandas, y en fin, para quién va dirigido ese aviso en particular, y la campaña publicitaria en general. I mean... come on, guys... Administración I... conoce a tus clientes. Entérate de a quién diablos estás tratando de venderle lo que sea que vendes. Define tu mercado objetivo. Conócelo. Averigua qué necesitan. Por qué lo necesitan. Y si no lo necesitan, averigua cómo hacer para que lo necesiten... Después el resto es más fácil. O más difícil dependiendo de cómo lo veas. Sé consecuente con lo que averiguaste. ¿Tu mercado objetivo son mujeres aspiracionales, dueñas de casa, que ven teleseries a la hora de almuerzo? Pues no hagas una campaña para tu producto con el perrito de Lipigas a la hora de las noticias... Isn't that obvious? No sé, pero a mí me pasaba con el marketing que si bien tiene algunos insights interesantes, me aburría porque me parece tan insípidamente evidente... Una vez que ya tienes una idea de dónde estás y a dónde quieres llegar, todo se reduce a cómo endulzar la píldora para que se la traguen aquellos que tú definiste que querías que la tragaran. Pero me aparto de la idea, para variar.

Asumamos que las empresas ya definieron su mercado objetivo. Hicieron su estudio de mercado, focus groups, lo que sea. Y en el caso de mails masivos tienen sus bases de datos listas. A partir de ahí lo que se hace es definir parámetros. Cuando la base es propia, se define si se manda a toda la base o se manda, por ejemplo, sólo a las mujeres. O sólo a las personas mayores de 30. O a las mujeres mayores de 30. Qué sé yo... Creo que el mayor problema al que se enfrentan las empresas en este punto (aparte de su propia aparente obtusividad) es cómo definieron el modelo de datos en un inicio. Para poder hacer ciertos filtros, necesitas información. Información es poder. Por dar un ejemplo, en el día de la madre varias empresas consideraron aparentemente divertido el enviarme una serie de mails masivos deseándome un feliz día... Y puede que yo esté cerca de los 30, but I'm pretty sure I don't have any kids... El problema es que ellos no saben de eso. PORQUE NUNCA LO HAN PREGUNTADO. Pero vamos. Al menos si fueran un poco más vivos podrían rastrear mi historial de compras y darse cuenta de que, oh, sorpresa... no compro ropa de guagua, ni juguetes de guagua, ni comida de guaguas, ni nada semejante. Así que, o soy una muy mala madre, que no merece ninguna felicitación, o simplemente... no soy madre... Go figure... Y la verdad no es que me importe, aparte de la molestia de recibir mails innecesarios, que ya de por sí es una mala política de marketing (cuando uno envía demasiados mails masivos termina saturando a las personas, y eventualmente pasa a formar parte de la lista de direcciones que el cliente envía directamente al tacho de la basura sin siquiera leer lo que sucede... y tu campaña de marketing se va al cuerno), pero, sobretodo en este caso, es un tema sensible. Imagínense que hay una mujer que está sometiéndose a tratamientos de fertilidad y torturándose por meses para intentar tener hijos... Imagínense una mujer que acaba de recibir la noticia de que no podrá ser madre... Ese tipo de descuidado comportamiento publicitario puede causar un tremendo impacto negativo para la empresa.

Por otro lado tenemos a Facebook. Si bien los usuarios lo usamos como una fuente de vinculación social, para las empresas tiene un enorme potencial como base de datos. Cierto que no controlan la cantidad de información que ingresa, pero tienen bastante nociones. Tienen la edad, el sexo, la ciudad donde se habita, el origen, una serie de gustos y preferencias, su estado sentimental, si tiene familia, hijos, hermanos, etc. Y nos ponen una serie de avisos a un costado en que pueden medir las veces que alguien hace click. Y es cierto que no pueden acceder directamente a nuestra información (a menos que por alguna razón nos engatucen a usar ese manoseado botón de "me gusta" y les demos permiso para vernos, analizarnos, diseccionarnos... aunque dados sus comportamientos, tengo la impresión de que no lo hacen tanto como deberían), pero de todas maneras pueden filtrarnos. Cuando suben su campaña pueden decidir quiénes ven el anuncio. ¿Todo el mundo? ¿Algunos países? Quizás sólo un par de ciudades... ¿Lo ven mujeres, hombres? ¿De qué edades? ¿Solteros, casados? "Quiero una campaña de publicidad para hombres de entre 40 y 45 años que vivan en Manokotak, Alaska y le gusten los ponies..." (aunque algo me dice que esa campaña no tendría mucho éxito...)

Como sea, puedes generalizar, pero el truco está en generalizar lo suficiente como para abarcar un amplio espectro de gente y especificar lo suficiente como para que tu campaña tenga algo de sentido. Al fin y al cabo, el advertisement cuesta plata. Sin embargo, ahí me encuentro con que apenas cambié de estado sentimental a estar una relación, me empezaron a inundar con propagandas de vestidos de novias y centros de eventos para matrimonios, donde antes sólo me ofrecían ropa, zapatos y estudios post-universitarios (curiosamente la ropa sigue apareciendo, pero la publicidad sobre universidades desapareció... acabo de notarlo). Después se extrañan que haya tanta psicópata circulando... Como al mes después, si nos guiamos por la publicidad, Facebook extrañado con la falta de cambio de estatus a "comprometida" a pesar de todos sus esfuerzos por alentarnos a endeudarnos en el largo plazo, decidió que algo debe de estar mal en mi relación y empezó a sugerir con insistencia que existía la opción de terapia de pareja. Eso junto con las propagandas donde me ofrece ropa de niñita para las hijas que "evidentemente" deberíamos haber tenido en tiempo récord. Hoy Facebook decidió que ya no daba para más. Hoy me informó que los divorcios cuestan apenas $99.000.

Así que todas estas líneas sólo son para informar a todos aquellos colegas, medios publicitarios, empresas, y demás interesados, que mi relación está muy bien, muy estable, y que no tenemos planes de matrimonio en el corto plazo, mucho menos de tener hijos, y por último, con respecto al divorcio... are you f** kidding me??

06 mayo 2012

Historias

Había una vez... así suelen comenzar muchas historias. Sin embargo otras, las más importantes, comienzan sin frases en particular, sin bombos ni platillos, sin flores, sin violines. Comienzan un día cualquiera, quizás en la biblioteca, o en la calle o en una sala de clases. Comienzan con algunas risas, con conversaciones de esas que no quieres que acaben, pero que años después ni siquiera recuerdas de qué se trataron. Hay historias que tienen introducciones tan largas, que a veces te olvidas de cuál era el punto. Vean How I met your mother y comprenderán lo que digo. Hay historias que están llenas de momentos mínimos, cotidianos, simples... y eso mismo las hace fabulosas y reales, y mucho mejores que cualquier otra historia que pudiera escribir el mejor escritor de la historia. Siempre he sido una cuentista. Me refiero a que siempre he contado cuentos, he inventado cuentos, he escrito cuentos. Desde que era una pequeña niña con problemas de lenguaje repetía esas historias que me leía mi madre. Un tío me bautizó como "la entonche" por mi incapacidad de pronunciar correctamente la letra "s" y la frecuencia con utilizaba esa palabra al contar cuentos. Apenas empecé a leer me transformé en una lectora ávida de cuentos e historias ajenas, y con la escritura comenzó una serie de cuentos, fábulas, poemas e historias propias. Me refiero también a todas esas historias que he creado en mi cabeza y que nunca plasmaría en papel. Esas en que escribo y reescribo mi historia. Que narran mi pasado, mi presente y mi futuro. Esas que ahora pueblan mi cabeza con historias de a dos. Y hoy vivo una historia que nunca imaginé. Hoy vivo una historia que no reescribiría. Excepto quizás por un detalle. Siempre bromeé acerca de que las relaciones a distancia serían lo mejor para mí. Y en cambio ahora siento esta necesidad de tenerlo al lado a cada instante, de que lo extraño con cada poro de mi cuerpo. Y no me malentiendan. Aguantaré estoica. Todos y cada uno de los al menos 32 meses que me quedan por aguantar. Porque sé que lo que no te mata, te hace más fuerte. Y la distancia, por dura que sea, no nos matará...

25 abril 2012

Omnívora

Mi mejor amiga ahora es vegana. Partió como vegetariana hace algunos meses y ahora es vegana. Para los que no saben, el veganismo se define como "[...] una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales" (definición de Donald Watson, que es aparentemente uno de los sumos pontífices del veganismo). O sea, adiós carne, adiós lácteos, adiós huevos, adiós aceites animales, adiós zapatos de cuero, chaquetas de cuero y todos sus derivados, y por supuesto adiós a los abrigos de pieles.
 
A raíz de esto me he encontrado con una serie interminable de propaganda pro-veganismo en mi muro de Facebook. Y me ha dejado pensando. Y sé que me odiarán por hacerlo.
 
Lo cierto es que entiendo su punto. No me parece bien el maltrato animal. No creo que sea correcto, ni creo que nunca vaya a serlo. Creo que en el ámbito empresarial muchas veces se sacrifican la ética y la humanidad en haras del dios de la rentabilidad. Pero hasta ahí llega nuestro acuerdo.
 
El ser humano, como especie, ha desarrollado la capacidad única de domesticar animales. Desde los animales de compañía, que nos proveen un servicio de protección y suplencia de carencias emocionales, hasta los grandes animales que nos proveen de alimentos y vestidos. Si lo vemos desde el punto evolutivo, cada animal recibió características que lo ayudan en su supervivencia. Considerándolo, podríamos decir que el ser humano es un animal bastante indefenso en términos físicos: no tenemos una piel gruesa que nos proteja de las inclemencias del invierno, no somos ni más rápidos, ni más ágiles, ni más fuertes, ni tenemos las garras o las mandíbulas más feroces. Seríamos la presa favorita de los depredadores y probablemente ya nos habríamos extinguido hace tiempo sino fuera porque tenemos pulgares oponibles, que nos permiten manejar herramientas, y una inteligencia que nos permite modificar nuestro entorno. Qué tan inteligentemente usamos nuestra inteligencia y habilidades, valga la redundancia, es harina de otro costal. 
 
Dado esto, creo que se trata de una materia de supervivencia. Si podemos obtener lana de una oveja, o piel de un animal para abrigarnos, si logramos tener huevos, carne y leche, no veo dónde está el mal. Sería como catalogar de inmoral al león por comerse a una gacela. Es cosa de supervivencia. Sobrevivimos en forma distinta, pero la meta es la misma. Cierto que hay alternativas. Nuestra misma inteligencia nos da el libre albedrío para tomar decisiones. Si alguien decide no utilizar estos regalos de la naturaleza, y prefiere otras cosas, pues está en su derecho. Lo molesto es la demonización de las otras opciones.
 
Además, hablan tanto del respeto a la vida, pero al comer una semilla es lo mismo que comer un huevo y quizás peor. Los huevos que comemos no están fecundados, pero esas semillas podrían dar por sí mismas fruto a un nuevo árbol. Eso también es vida. Sacar una albahaca o una lechuga implica matarla para alimentarse de ella. Siguiendo la lógica de los veganos en cuanto a su respeto a la vida, deberían alimentarse de dióxido de carbono o algo así. Y ya quiero verlos intentarlo...
 
Luego está todo ese argumento pseudo-científico acerca de que nuestro intestino es demasiado largo para comer carne. El problema está en que nosotros no somos carnívoros, sino omnívoros. Es decir, comemos las dos cosas. De hecho, como leí por ahí, somos consumidores oportunistas. Es decir comemos lo que tengamos disponible. Y nuestra anatomía y fisiología lo permiten. Nuestra historia lo avala. Desde el hombre prehistórico se sabe que habían cazadores, pescadores y recolectores. ¿Acaso al ser humano prehistórico, con más cuota de instinto que de inteligencia como la conocemos hoy, se le habría ocurrido comer carne si estuvieramos destinados al vegetarianismo o al veguismo? No lo creo. Por otro lado, está el dichoso tema del intestino. Cierto que los carnívoros puros tienen un intestino más corto. Pero también es cierto que los hervíboros puros tienen estaciones de fermentación. Nosotros no tenemos ni lo uno ni lo otro, por lo tanto, es lógico deducir que somos algo entre medio. Además nuestra mandíbula tiene la conformación clásica de los omnívoros.
 
Sí, puede que mi amiga se enoje y discuta. Yo no quiero discutir. Sólo digo que ni los veganos son santos, ni el resto somos demonios. Son opciones. Dado nuestro oportunismo alimentario, ahora que la modernidad nos da la oportunidad de elegir entre múltiples opciones, podemos elegir. No hay gente que está en lo correcto. No hay gente que esté equivocada. Por mucho marketing que se haga, lo cierto es que vivimos en un mundo de grises. Y no necesito más "evangelización al veganismo".
 
Por lo demás soy demasiado mañosa. Mis opciones se inclinan mucho por el lado de los lácteos y los huevos. Ni siquiera me gusta tanto la carne roja. Sí el pescado, los mariscos y las aves. Los "pastitos" no me llaman mucho la atención, y hay varios que de frentón no me gustan. Me gustan las nueces y cereales. Me gustan las legumbres. Excepto por las arvejas. Me enveneno con las arvejas...

11 abril 2012

Contrastes

Cuando uno sale en la mañana, la congestión vehícular te da tiempo -quiéraslo o no- de observar a tu alrededor. En general, si uno no va en estado de semi-vigilia, se encuentra con muchas situaciones, cotidianas y no tanto... La madre o padre que va a dejar los hijos al colegio. El universitario urgido por llegar a clases. El trabajador que parte somnoliento a enfrentar otra jornada laboral. Parejas, personas solas, familias, amigos compartiendo autos... Jóvenes, viejos, niños... Gente feliz, gente enojada, y mucha gente con sueño.
 
Hoy en particular, cuando iba camino a la universidad, en el auto de al lado iba una pareja discutiendo. Y de repente el tipo le pegó un manotazo a su mujer. Yo no lo estaba mirando en ese momento, pero sí mi madre. Después la mujer sollozaba y gesticulaba como dando explicaciones. El tipo luego de golpearla miró para todos lados a ver si alguien lo había visto. Como efectivamente mi madre lo estaba mirando, se hizo el loco, empezó a manejar más lento, y se quedó rezagado. Al menos es capaz de comprender que hay vergüenza en sus actos, aunque eso no compensa su canallada ni por si acaso.
 
Por otro lado, también nos tocaron de "vecinos de taco" una pareja joven. En los semáforos y en las detenciones se daban pequeños besos llenos de ternura, y el resto del tiempo conversaban animadamente. So sweet. Y qué realidades tan opuestas (por no decir "mundos opuestos"; no quiero hacer aluciones a ese reality que todos parecen estar viendo menos yo).
 
¿Cómo se tuercen las cosas de esa manera? ¿Cómo se llega a estar en un auto, a que tu pareja ya te golpee casi por reflejo y tu reacción sea lamentarte y dar explicaciones, en vez de agarrar tus cosas y pegarle un portazo que le desarme el auto? Yo sé que el carácter de los abusadores hace un trabajo de joyería con la auto-estima de esas pobres mujeres. Que las manejan con su propio sentido de culpa, logrando que ellas hasta lleguen a considerar que lo merecen. Que los justifican y los perdonan una y otra vez.
 
Me recuerda una pareja que conocí una vez, hace muchos años atrás. Eran prácticamente unos niños. Y como niños jugaban: jugaban a pegarse cachetadas. Algo así como "¡tonto! ¡paf!", "¡oooyeee! ¡paf!", "¡no me pegues! ¡paf!", "¿y cómo tú? ¡paf!". Recuerdo que mi pensamiento irónico fue del tipo de que iban súper bien encaminados... eventualmente esos "paf" dejan de ser un juego, y se devuelven con pica y rabia, y entonces se transforman en un "PAF" y en un "PUNCH" y a veces hasta en "BANG".
 
Y me pregunto porqué esas mujeres no se dan cuenta que podrían tener lo del segundo auto en vez de lo del primero. Cierto que no es fácil de encontrar. Pero prefiero ir sola que con el primer tipo. Claro que soy de las afortunadas que tienen un hombre maravilloso al lado. Uno de esos que tengo la certeza que no sería capaz de levantarme la mano y al que pretendo poder besar y amar en cada taco, semáforo, carretera y camino de tierra por el que nos toque transitar.

19 marzo 2012

Lucky I'm in love with my best friend

El corazón es bien extraño y voluntarioso. Uno puede tener todas las razones del mundo para enamorarse de alguien, y sin embargo, el corazón se empecina en rehusarse a "querer". Por otro lado, uno puede tener todas las razones del mundo para requerir arrancar de alguien, y el corazón se aferra a sus sentimientos como si fueran un salvavidas. A mí en general me pasa más lo primero que lo segundo. La verdad tengo un corazón bastante desapegado, lo que hace que mi razón domine en el 90% de las ocasiones. Para el otro 10%, sucede que por mucho que trate de negociar conmigo misma simplemente no se llega a acuerdo.
Hace casi 7 años conocí a un hombre maravilloso. Inteligente, guapo, dulce, que me hace reír y me conoce como nadie. Un hombre con quien puedo ser yo misma a pesar de todas mis rarezas, mis mañas, mis incongruencias y mis absurdos. Un hombre que me quiso y que me ama. Un hombre que me hace feliz. Un hombre que es mi mejor amigo. Y un hombre al que por años "friendzoneé" a pesar de saber - en términos intelectuales - que estar juntos sería simplemente perfecto. Y por alguna razón mi corazón se negaba a aceptar las evidencias. Y lo hice sufrir, y me hice sufrir por saber que lo dañaba, y aun así, no lograba convencer a este corazón testarudo...
Mi querida amiga Lola opina que nos faltaba pasar más tiempo juntos. Es cierto que nos veíamos poco. Pero a pesar de eso hemos mantenido una amistad tan cercana que practicamente no se nota que a veces nos veíamos tan sólo un par de veces al año. Agradezco a las maravillas de la modernidad que permitían que por temporadas habláramos prácticamente todos los días. Recuerdo una época en que mi día no estaba completo si no lograba conversar con él aunque fuera un momento. Pero entonces mi corazón me forzó a hacerle daño y eso inevitablemente nos apartó un poco, y esas conversaciones que eran una parte fundamental de mi día se transformaron en un evento un tanto más esporádico, aunque no por ello menos necesario. Pero yo sabía que era necesario: darle su espacio, que se curaran sus heridas, y también para evitar mi nudo en la garganta... ese que se producía por mi imposibilidad de decir que sí...
Evidentemente el tiempo no se detuvo. Él conoció a alguien más, se olvidó de mí, y logramos mantener la amistad. Yo también tuve otras relaciones. Pero él permaneció siempre como una constante en mi vida. Mi mejor amigo... Y entonces hace algunos meses su relación se acabó, yo también estaba soltera, y por alguna conjunción de astros se me ocurrió invitarlo a la playa con un grupo de amigos por el fin de semana. Juro que no había doble intención. Sólo pasar un poco de tiempo, compartir, y reírnos, que es algo que hacemos con frecuencia... Pero ahí fue cuando todo cambió: algo hizo click y de repente el corazón decidió entrar en razón sin ninguna razón en particular y por todas las razones... De repente las piezas encajaron en su lugar y me encontré con que el hombre que tenía al lado era todo lo que quería... Que hacer nada junto a él era infinitamente mejor que hacer cualquier cosa sola o con alguien más. Que con él "estar" era suficiente. Por un lado me dieron ganas de decirle a mi corazón "you don't say?"...
Empezamos a juntarnos más, empezamos a pasar más tiempo juntos y poco tiempo después, empezamos a pololear. Hay gente que por alguna razón se cree con derecho a opinar, y ha expresado que es "muy pronto". Hay gente que bien podría hacer con sus opiniones alguna cosa obscena también... No entienden que ya se ha perdido demasiado tiempo en que podríamos haber sido felices. Y que yo sepa, no existe ninguna norma que especifique el tiempo de "luto" entre relaciones, sino que cada uno toma decisiones de acuerdo a sus propias circunstancias...
Soy feliz, a pesar de tener que lidiar con una relación a distancia. Soy feliz y me siento afortunada. Soy feliz y sueño despierta con un futuro en que le creo cuando dice que lo mejor está por venir...

16 febrero 2012

Sobre Clases, Universidades, Prestigio y Prejuicios

En mi opinión, en Chile existe un gran mito acerca de las universidades privadas. Y ese mito genera una serie de prejuicios con los que estoy en profundo desacuerdo. Y es cierto que más de alguno podría alegar conflicto de intereses en esa opinión, porque es cierto, me eduqué en una universidad privada. Dos de ellas para ser exactos. Tres, si contamos el diplomado. Y además, hago clases en una de ellas. Y, a pesar de toda esta "mediocre educación", como algunos podrían considerar, soy una profesional muy bien calificada, trabajo en un lugar de prestigio, tengo un curriculum que más de alguno ha calificado de impresionante (sin falsa modestia) y creo que no tengo nada que envidiarle a los hijos de "escuelas tradicionales". Life is good.
No desconozco que la tradición tiene cierto peso. Se supone que llevan más tiempo haciendo las cosas, y que saben hacerlas medianamente bien. Pero a estas alturas, donde ya hay universidades privadas con más de 30 años de experiencia en el rubro, creo que no es presuntuoso asumir que alguna cosa bien saben hacer también... No me voy a meter a hablar del lucro o no lucro porque ese es un tema que es tangencial a esta conversación.
Asumo que el talón de aquiles de las universidades privadas, o al menos de varias de ellas, es la diferencia que radica en un proceso de admisión versus un proceso de selección. Las universidades tradicionales, y algunas de las universidades privadas más prestigiosas, o en específico ciertas carreras consideradas de elite, cuentan con una demanda que excede a la oferta (por la razón que sea... ya vamos a eso...) y por lo tanto pueden darse el lujo de rechazar alumnos y seleccionar a aquellos que consideren mejores, por muy discutibles que sean las herramientas para determinar esto. Pero siendo generosos y concediendo que el instrumento de medición, llámese PSU o PAA, como era en mis tiempos, y/o entrevista personal, funciona, entonces es justo asumir que estas universidades o carreras cuentan con mejor "materia prima" y por lo tanto pueden obtener un "mejor producto" al cabo de ciertos años de transformaciones y moldeamientos intelectuales y académicos.
Pero esto es relativamente fácil de lograr. Sin desmerecer a nadie. Si tienes los mejores ingredientes, y una receta standard decente que sigues fielmente, es difícil que eches a perder una comida. El arte está en transformar elementos comunes y corrientes en una obra maestra culinaria, agregándole de paso tu sello personal. Esa es un poco la misión del resto de universidades privadas. Ya que no cuentan con esa demanda cautiva, que les otorga un alto valor y utilidad, muchas veces aceptan nuevos alumnos en forma casi indiscriminada (hasta el más pobre de los chefs debe rechazar la comida descompuesta... aunque soy consciente que no debe faltar el que insiste en preparar el pescado podrido...). Es a estos alumnos, que están lejos de ser considerados (muchas veces injustamente) la crème de la crème, que las universidades privadas deben formar y convertir, con un poco de suerte y mucha dedicación, en obras maestras profesionales.
El punto es el cómo. Como ya mencioné, he pasado por tres universidades privadas. Todas tienen su sello. Tomemos, por ejemplo, la universidad donde pasé 5 años odiando mi vida y estudiando medicina. La llamaremos AB para "proteger su identidad", porque como dicen por ahí, cuando no tienes nada bueno que decir, es mejor callar. Los lectores inteligentes, y aquellos que me conocen, de todas maneras sabrán a cuál me refiero. Por ser esta carrera, se aplica un modelo de selección muy similar al de las universidades tradicionales. Además, sigue un modelo lectivo que usan la mayoría de las universidades tradicionales de nuestro país. Bajo la política del terror, básicamente se dedican a ningunearte, aplastar tu espíritu, tu autoestima y logran que tus únicas alegrías se traduzcan básicamente a sentirte como una cucaracha que sobrevivió Chernobyl.
Después me cambié a ingeniería comercial a la Universidad del Pacífico. Puedo nombrarla con todas sus letras, porque me siento orgullosa de mi universidad y de haber pasado por sus aulas. Además que creo que es el ejemplo más claro que puedo dar para ilustrar mi punto. Mi universidad no es una universidad grande, no tiene un gran prestigio en el mercado (exceptuando carreras como publicidad, y tal vez diseño) y de acuerdo a los rankings, si es que se acuerdan de incluirla, suele estar en el segundo o tercer cuartil. Sin embargo, se merecen toda mi admiración. Sus "debilidades" son en cierta medida también sus fortalezas. Su tamaño hace que no sea conocida, puesto que las generaciones de egresados son minúsculas en comparación a otras grandes entidades académicas del país. Pero también hace que sea mucho más personalizada que cualquiera de las otras "grandes instituciones". Eso sumado a una real preocupación por los alumnos que se traduce en acciones concretas hace que los alumnos realmente evolucionen a través de los años para transformarse en profesionales capaces y preparados.
Los profesores tienen un rol importantísimo en esto. El tamaño de las clases permite contacto directo con el profesor y mejora la relación de aprendizaje. A eso se agrega una administración siempre preocupada, que se refleja en cosas como asignaturas especialmente diseñadas para nivelar a los alumnos en temas que resultan usualmente complejos, en vez de dejar de choquen contra la oscuridad insondable de la ignorancia y los vacíos de conocimiento. Específicamente hablo de Introducción a las Matemáticas, que cubre tópicos de toda la enseñanza media, y evita que las tasas de reprobación en Álgebra se disparen innecesariamente. Se refleja también en programas de apoyo, en horarios adicionales, que refuerzan áreas donde se ve que los alumnos están más débiles, se refleja en la preocupación constante por saber qué está pasando, qué piensan los alumnos, qué necesitan, y ahora que estoy del otro lado, desempeñándome como docente, se refleja también en las directivas que nos dan, y que tienen por objeto apoyar el aprendizaje como objetivo principal por sobre cualquier otra cosa.
Soy una firme convencida que la Universidad del Pacífico podría lograr maravillas con alumnos que pasaran por un proceso de selección más estricto. Así como un chef excelente puede lograr maravillas con carne de Kobe. Pero así como el chef también puede lograr resultados excelentes con cualquier otra carne que no sea de Kobe, mi universidad logra cosas estupendas con los alumnos que tiene, formándolos no sólo como profesionales, sino que más importante aun, como seres humanos. Y que no tienen nada que envidiarle a esos alumnos de base excelente con espíritu de sobrevivientes. Por ahí alguna vez escuché, en relación a un "experimento académico" de Harvard para dilucidar qué método de enseñanza era mejor, que en realidad no era muy válido puesto que sea como sea, estábamos hablando de alumnos de Harvard, y ellos van a lograr buenos resultados con el método que sea. Mi punto es exactamente ese. No podemos desmerecer a esos alumnos de Harvard. No podemos desmerecer a los alumnos de universidades tradicionales, que llegaron ahí por mérito propio. Pero el prejuicio al alumno de la universidad privada debe acabar. La materia prima es sólo una parte a considerar, y en mi opinión, es el proceso lo más importante para determinar el resultado final. El prejuicio puede hacer que te pierdas un plato espectacularmente bueno...