09 enero 2012

29 Maneras de Permanecer Creativo (Y Mi Opinión al Respecto...)



Acabo de ver un video titulado "29 Ways to Stay Creative" o en español "29 Maneras de Permanecer Creativo". Es básicamente una lista de cosas, que traduje y les presento a continuación.

1. Haz listas. Suelo hacerlas. De hecho tengo algunas entradas en esos formatos, y además en ese mismo sentido, excel suele ser mi mejor amigo.

2. Lleva un cuaderno a todas partes. De hecho, ahora lo hago. Ha resultado ser muy útil.

3. Prueba la escritura libre. Doh, esto es un blog. Thank you, Captain Obvious.

4. Aléjate del computador. Irónico. El video lo vi en el computador. Mi blog requiere un computador para acceder a él. Y además soy medio computador-adicta. No quiero sufrir el síndrome de privación.

5. Deja de atacarte a ti mismo. No suelo hacerlo. Me quiero demasiado para ello.

6. Haz pausas. Always...

7. Canta en la ducha. Cantar no es uno de mis talentos. ¿Podré suplir el canto con faceta cuentacuentos?

8. Toma café. ¿Cuál es la justificación de esto? Yo no tomo café. ¿Eso me hace ser menos creativa? ¿O será que no sólo hay que ser, sino también parecer, y por ello hay que asumir una pose de pseudointelectualoide que detesto? Nada en contra de los que toman café. Sólo que el café no justifica la creatividad.

9. Escucha nueva música
. Eso intento. Pero me haría falta una radio en la oficina... hey... eso no es mala idea, de hecho...

10. Sé abierto. Mmmm... A lo mejor la recomendación viene muy de cerca, pero creo ser bastante abierta y tolerante a las nuevas ideas y a puntos de vista diferentes...

11. Rodéate de personas creativas. Cierto. La gente gris, "engrisa" el espíritu. Y en todo caso uno tiende a juntarse con espíritus afines. Y mis amigos y gente con la que me rodeo suelen tener alguna dosis artística, en sus distintas expresiones, que fomenta su creatividad. Puede sorprender a algunos, dada mi formación de ingeniero comercial y de trabajar en un banco. A ellos yo les digo: no sean prejuiciosos. NO somos todos cuadrados.

12. Obtén retroalimentación. Por supuesto. Los enfoques externos siempre enriquecen al propio, si uno está dispuesto y abierto a permitirlo.

13. Colabora. Soy muy colaborativa con los demás. Por ahí alguna vez lo establecí. Dado mi carácter, y a pesar de mi enorme amor por mí misma, siempre me resulta más motivante hacer algo que ayudará a alguien más, que hacer algo sólo, única y exclusivamente para mí. Y tiendo a colaborar altruistamente en proyectos ajenos, porque si puedo ¿por qué no?

14. No te rindas. Suelo ser demasiado porfiada para rendirme (al menos con las cosas que verdaderamente importan). Eso sí, con los años he aprendido a escoger mis batallas.

15. Practica, practica, practica. Sí, claro. La perseverancia es una de mis mejores cualidades (según yo).

16. Permítete cometer errores. Yo me perdono todo... :P

17. Anda a algún lugar nuevo. Siempre es bueno. Pero yo agregaría: "o mira el lugar de siempre con ojos nuevos". Siempre hay detalles que cambian. Mira esos detalles que das por sentado. Observa a la gente. Ningún lugar permanece, porque todo cambia con el tiempo. La flor que estaba ya no está, es pájaro antes no estaba, esa hoja tenía otro color...

18. Cuenta tus bendiciones. Siempre hay que saber que tenemos cosas que agradecer. No hay que ser un malagradecido por la vida.

19. Descansa mucho. Eso trato. No siempre se puede. Pero eso trato.

20. Toma riesgos. Uh-oh... no soy una gran tomadora de riesgos. Tiendo a irme a la segura. Aunque de vez en cuando...

21. Rompe las reglas. Por ahí escuché que son las reglas injustas las que están hechas para ser rotas. Tiendo a seguir las reglas. Pero tengo también un sentido de justicia muy desarrollado, y creo que realmente es lo único que justifica romper las reglas. Eso, y las reglas que en realidad son sólo producto de la burocracia y a las que no veo sentido o justificación de ser.

22. No fuerces las cosas. Deja que fluyan.

23. Lee una página del diccionario. Creo que hay lecturas que me motivan bastante más y pueden incrementar mi vocabulario igual.

24. Crea un marco. Siempre es bueno. Así sabes dónde te mueves y es más fácil entenderte y entender a los demás. Sino, los esfuerzos se dispersan.

25. Deja de tratar de ser perfecto para alguien más. Totalmente de acuerdo. Quiérete como eres, valórate y los demás te querrán y valorarán. Y si no lo hacen... pues allá ellos!

26. ¿Tienes una idea? ¡Escríbela!. Eso es precisamente lo que estoy haciendo. ¿O para qué creen que son los 2 blogs y el cuaderno?

27. Limpia tu espacio de trabajo. Recuerda que la creatividad se trabaja con el cerebro tb. Limpia tu cabeza también. Concéntrate. Ordénate.

28. Diviértete. No hay más que agregar.

29. Termina algo. Eso es importante. Dejar las cosas a medias es un mal hábito. A veces es necesario. Pero no lo vuelvas una costumbre...

¡Suficiente creatividad por hoy! "Silla!"

06 enero 2012

Sobre Teléfonos, Llamadas y Celulares



Esta es una declaración de principios (a mi manera, claro): ¡odio... los... teléfonos! No es que sea antitecnológica. Estoy lejos de serlo. Mi problema con ellos es que no soporto que suenen. Por alguna razón el timbrecito aquel me crispa los nervios. Especialmente cuando el teléfono no es mío, y nadie lo contesta, así que suena y suena y suena, hasta que me dan ganas de tirar lejos el aparatejo ese y estrellarlo contra la pared para que deje de sonar. No sé por qué es que ese sonido inflama tanto esta pseudo-furia asesina de objetos...

En pro de mi -cuestionable- sanidad mental, mi celular permanece eternamente en modo silencioso. Razón por la cual permanentemente recibo llamadas perdidas un par de horas después de lo que debiera. Siempre me lo reclaman, pero lo siento. No pondré a mi celular un tono audible a menos que sea absolutamente imperioso.

Me han dicho que debiera poner una canción de ringtone para que no me moleste. Pero aun así me parece indiscriptiblemente molesto, indiscreto e inoportuno que el teléfono suene. Eso porque cuando lo tengo a mano, muy probablemente estoy en el computador, así que se vuelve innecesario. Y cuando no lo tengo a mano es porque estoy ocupada. Así de simple.

Pero, OK, asumamos que por uno de esos milagros de la vida y producto de esas conjunciones planetarias que suceden una sola vez cada varios miles de años me llaman y efectivamente estoy en disposición de atender. Aun así, no me gusta hablar por teléfono. Y no es que no me guste hablar en general... Puedo conversarles horas en persona o vía chat. Pero no me pidas que hable por teléfono sin tener alguna cosa en concreto que discutir. Por alguna razón me resulta violento el divagar por vía telefónica. No me nace...

Creo que en eso último puede tener mucho que ver mi madre. En mi casa las paredes tienen oídos. Y bastante agudos. Durante toda mi infancia y adolescencia, antes de que existieran los teléfonos celulares, cada vez que alguien me llamaba por teléfono sabía que me vería sometida a un posterior interrogatorio: que quién era, y qué quería, y por qué, y cuál es el motivo que yo dijera tal o cual cosa, que por qué fui tan cortante o de qué me reí tanto... Y francamente siempre he sido una persona que prefiere mantener su vida privada en privado (irónico escribir esto en un blog, pero si se fijan, en general no hablo mucho de mi vida personal, y las pocas veces que lo hago tiendo a ser bastante críptica y no doy demasiados detalles). El interrogatorio me molestaba y me sigue molestando. Es por eso que con la llegada del teléfono celular si preciso de hacer una llamada la hago cuando estoy sola (léase, como que mi madre no anda cerca). Si ella aparece, la postergo hasta un mejor momento, que puede llegar a ser hasta el día siguiente.

En la oficina me pasa un poco lo mismo. Los cubículos ubicados en una planta libre, aunque son bastante espaciosos, no filtran los sonidos. Ergo, aunque no quiera, me entero de todas las conversaciones de mis vecinos, aunque no lo desee. Sé exactamente el menú de la casa de la persona que trabaja en el cubículo de atrás, he "seguido" todos los preparativos del matrimonio de mi vecino de al frente, y también lamentablemente, sus peleas. Además suelen llamarlo cuando yo volví de almorzar y él aun no... Y el teléfono suena, suena y suena... Tengo el plan "secreto" (o bueno, ya no tanto) de esperar a que él no esté y meterme a su cubículo a bajarle el sonido al timbre del teléfono para que no me retumbe tanto en los oídos. Por lo menos, ya no tengo de vecino al "psicoanalista amateur" que se dedicaba a resolver su vida y la de sus amigos por teléfono, en versión abierta al público.

Cuando apareció el celular lo asumí como una necesidad práctica. Es útil para coordinar actividades concretas, no lo niego. Sin embargo, el semestre que pasé en Canadá deliberadamente no adquirí uno. Y me las arreglé de lo más bien. Con internet, se coordinaba hora y lugar, y ahí llegaba, a la hora y lugar establecidos. No es tan complejo. Y como no tenía a nadie que me hinchara por la hora a la que iba a llegar, o cómo me iba a ir o venir, en realidad no me hacía falta (pensándolo, tampoco lo echaría en falta ahora considerando ese antecedente).

En todo caso, ahora que los celulares cuentan con internet me parecen bastante más útiles. Hasta antes de internet, creo que lo usaba sobretodo para enviar mensajes. Ahora lo uso para revisar Facebook además. No es que revisar Facebook sea una actividad "útil", pero me agrada hacerlo. Es mi versión alternativa a fumar (nunca he fumado, pero cuando toca esperar a alguien en algún lado, y no tienes nada que hacer, siempre he pensado que fumar te mantiene ocupado, y te da una cara alternativa a la de "estoy esperando y me aburro". Pero como no llega a ser una razón suficientemente poderosa como para adquirir ese hábito tan poco saludable, creo que revisar Facebook Móvil se ha transformado en una buena opción, y sin efectos secundarios).

Mi aversión hacia los teléfonos y las conversaciones telefónicas es bien conocida por mis amistades. Sin embargo, este es uno de los pocos trabajos en que no me he visto forzada a utilizar uno como medio laboral. Cuando trabajé en admisión en la universidad, me dedicaba gran parte del día a contestar teléfonos, devolver llamados, etc. Para cuando llegaba la noche, ya soñaba con la frase "Universidad del Pacífico, buenos días/tardes"... Cuando hice la práctica en CORFO pase su buen par de meses llamando a empresas para confirmar datos. En FXCM las ventas se hacían principalmente por teléfono. Es como mi karma. Y no he sido TAN mala... creo...

Cuando me preguntan, siempre digo que los teléfonos cuando me ven sacan dientes y me gruñen. Quizás yo les gruño a ellos. Como sea, les digo ahora... si quieren hablar conmigo, no me llamen... escríbanme!

03 enero 2012

Palabras... Sólo Palabras



Estoy probando si funciona esto de postear vía mail. De ser así, me soluciona la vida en cuanto a mantener mis blogs actualizados (que sí, he tenido harto botados), pero es mi propósito de año nuevo solucionar esta situación... Si esto no funciona tendré que aplicar un "blogueo" con desfase: escribir en una libreta y traspasar después, pero es una solución que no me termina de satisfacer. Mis razones para escribir tienen que ver bastante con el desahogo (emocional y también de ideas obsesivas, irritantes y persistentes) y no sólo con la difusión per se de pensamientos, sentimientos y "pelás de cable".

Escribir algo dos veces es un desahogo reiterativo, poco efectivo y a veces hasta contraproducente. Es la razón por la que tengo entradas escritas que nunca han sido publicadas, y probablemente no lo serán jamás (he tenido mis blogs botados... nunca dije que tuviera la escritura abandonada). Hay cosas que deben ser escritas, depuradas del sistema, y olvidadas tan pronto como fueron liberadas y dejaron de pertenecerte realmente. Porque las palabras son tuyas hasta que las liberas a través de la voz o la escritura y en ese minuto pasan a ser de tu interlocutor/lector o a falta de uno, pasan a formar parte de un limbo de palabras, nunca oídas, jamás leídas. Esas últimas son palabras libres pero sin propósito más allá de su mera existencia. Palabras que nacen sólo por nacer, como hijos no deseados. Qué triste puede ser eso. Creo que por eso existen los blogs. Le dan sentido a ciertas palabras escritas a través de su difusión on line. Si alguien las lee cumplen su cometido. Alguien las adoptó. Quienquiera que las lea. Esté de acuerdo o no. El que oyó no puede desoir lo escuchado. El que leyó no puede desleer lo leído. Las palabras entregaron su mensaje. Bien o mal, pero al menos lo intentaron.

Creo que me fui por las ramas, para variar. Quizás fue para no hablar de esos "hijos no reconocidos". Esas cosas escritas que nunca verán la luz. Palabras que no me siento capaz de releer. Palabras que no me siento capaz de reconocer otra vez. Las palabras duelen. Incluso las propias. Quizás algún día ya no importe. No lo sé. Anyway, it doesn't matter.

Creo que para ser una prueba, es suficiente. Además ando de un ánimo demasiado oscuro y no quiero que la gente que me quiere se preocupe. Estoy bien, en serio. Estas son palabras... sólo palabras.

14 abril 2011

Pensamientos Aleatorios, Saltatorio e Inconexos


1) Le gente que sonríe todo el tiempo, it's kind of creepy. Pero el metro en la hora punta le borra la sonrisa hasta al más feliz de los individuos.

2) Los gorros y sombreros son un gran invento, tanto por su utilidad como barrera para el frío, como por su calidad de accesorio especial.

3) Nadie puede guardarse el celular en el sostén, sacarlo en plena vía pública, y luego de usarlo ¡volver a guardarlo!. Y sin embargo lo ví con mis propios ojos.

4) Estoy aprendiendo muchas palabras nuevas y bastante inútiles para la vida cotidiana. Ayer aprendí la diferencia entre dialógico y dialéctico.

5) No sé porqué la gente se arriesga a cruzar la calle con roja, esquivando autos y corriendo, cuando si esperaran menos de 2 minutos, podrían atravezar con toda calma y parsimonia, y sin riesgo inminente de morir atropellado.

6) He descubierto que me cargan las personas que a) no tienen lealtades más que con ellos mismos, b) no tienen pasión c) sólo ayudan a los demás si piensan que obtendrán algo a cambio.

7) Debo recordarme a mí misma el dicho de "haz planes para ser sorprendido". Pareciera que siempre lo olvido...

8) Vivir cerca del metro es lo máximo.

9) A mi oficina le falta decoración.

10) El próximo miércoles está de cumpleaños mi madre... y para variar no sé qué regalarle...

04 julio 2010

Tech Update



Largo tiempo sin escribir... y por Dios que han pasado cosas en estos últimos meses. He tenido mi blog un poco botado. Y qué diablos... he tenido mi vida un poco abandonada este último tiempo.

Recapitulemos: nos quedamos antes del terremoto, después de ese evento lamentable al que hace referencia mi última entrada. No hay muchas cosas que contar después de eso, hasta el terremoto.

En mi casa no pasó nada. Fue mi último día en el Banco Central, y salimos con un grupo de Bcentralinos a nuestro último carrete grupal como Bcentralinos oficiales. Yo me fui temprano, porque la verdad estaba agotada y me cambiaba de casa en algunos días. Otros se quedaron, y pasaron el terremoto en forma memorable según me cuentan. Yo dormía.

No fue tan terrible... teníamos todo embalado. Nada sonó, nada se quebró... Mi mamá se levantó a ver si una lámpara que estaba embalada a la rápida seguía en buenas condiciones, y empezó a temblar más fuerte. Me pregunté en qué estarían mi padre y mi hermano.

Se cortó la luz, así que no ví noticias de nada. Mi hermano, mi padre, mis amigos estaban todos bien. Mi familia en general también. Así que viví en la inconsciencia. Como nos cambiabamos el 1° estabamos muy ocupados para mirar diarios, y no había luz para ver noticias. Nos dedicamos a lo nuestro. Y nos cambiamos de casa.

Después, orden, cosas que hacer, mucho tiempo sin internet por culpa de la maldita compañía. Después me llamaron para ofrecerme pega. Y quedé. Y entré a la U a mi último semestre.

Y así he pasado mi semestre: trabajando alrededor de 10 horas diarias, en cosas que me gustan y cosas que no me gustan tanto (mi karma telefónico me persigue... pero de a poco me lo estoy sacudiendo de encima). Estudiando el resto del tiempo... no mucho, he de confesarlo. Es que los ramos que me tocan para titularme son una lata. En uno la profe no tiene idea de lo que habla, y en el otro, es más de hacer que de estudiar. Y no he tenido mucho tiempo de hacer nada.

Me titulo el martes. Tengo que entregar 3 trabajos y hacer 2 presentaciones. Llevo sólo un trabajo listo y ninguna presentación. Me pedí el día libre mañana, para terminar por milagro al menos un trabajo y una presentación. El tercer trabajo lo está haciendo un compañero de grupo. Y la segunda presentación la haré entre presentaciones, supongo. Qué stress.

Y bueno, después del martes, vacaciones. De la universidad por lo menos, porque de la pega ni hablar. Tengo tanta que agradecería si alguien me da el dato de un buen genetista especialista en clonación.

La primera semana de agosto me voy a Costa Rica a un Capstone Course. Una semana de estudio intensivo en medio de la selva. No creo que sirva para relajarse, además de que los que me conocen saben que no soy precisamente una adepta a los climas tropicales o a dármelas de lagartija al sol. Pero por lo menos será un cambio de aire, y probablemente conozca a un par de personas agradables, y quizás hasta interesantes.

Cómo ven, soy una chica ocupada. Razón por las cuales he recibido varios reclamos. "Que ya nunca tengo tiempo" y esas cosas. Es verdad. Mañana, si tengo tiempo, es probable que me pongan el punto final a mi pseudo-relación, que ya tenía un punto final, pero que fue más bien un punto suspensivo. O un signo de interrogación. Y bueno, no es que me sorprenda. Sólo no sé si tendré tiempo entre preparaciones de trabajos y presentaciones para que me digan algo que ya sé. Y ahora, cuando lean esto, va a haber alguien molesto.

Y no es que sea una insensible. Soy una romántica anárquica. Y eso no es fácil de llevar. Además soy demasiado práctica como para enredarme en las redes del amor. Y si me enredo, saco la tijera y la corto con los problemas. Bueno, es una lástima porque le tengo cariño al individuo aquel, y mal que mal, nuestra pseudo-relación duró bastante más de lo que le habría dado crédito en un inicio. Y fue bueno mientras duró. Quizás si no hubiera trabajado este semestre habría durado más. O no.

Pero en fin. Creo que me puse al día. Hay varias ideas más que se me quedan en el tintero, pero tengo que dejar de divagar y ponerme manos a la obra. Quiero ver si termino una de las presentaciones esta noche y mañana me dedico al informe del otro ramo. C'est la vie...

16 febrero 2010

Para un pequeño ángel


Hoy te fuiste al cielo, pequeño ángel. Quiero que sepas que te amamos, aun sin llegar a conocerte. Nunca supimos si te llamabas Vicente, o Isabel Margarita. Sin embargo, te quisimos y soñamos.

Apareciste en nuestras vidas de improviso, y de igual manera, hoy nos dejaste solos. Y sin embargo, siempre te guardaremos en el corazón. A pesar del poco tiempo que gozamos por conocer tu existencia, tu impacto fue profundo, y la pena porque te marchaste, cala hondo.

Me hubiera gustado compartir tantas cosas contigo. Te hubiera raptado en cada ocasión que se me hubiera presentado y te habría llevado al zoológico, al cine, a comprar, a comer y básicamente a cualquier lugar que hubieras querido ir. Me hubiera gustado ser tu tía favorita. Ser tu hada madrina.

Hoy te fuiste al cielo, pequeño ángel. La vida, injusta, fue muy corta para ti. Ya nunca sabremos a qué sonaba tu risa, cómo relucían tus cabellos ni cómo brillaban tus ojos. Nunca sabremos si heredaste el talento de tu madre o la estructura de tu padre. Y sin embargo, sin saber nada de eso, te amamos... Y sin embargo, sin necesidad de saber nada, te lloramos.

Tu historia, no estaba excenta de problemas. Contra todas las probabilidades, luchaste por ser concebido. Contra todos los problemas, creciste en el vientre materno por un par de meses. Contra todo y contra todos, luchaste por quedarte entre nosotros. Pero eras muy pequeño, mi lindo ángel, y era muy difícil, y ahora descansas, y te vas al cielo, pequeño ángel.

No pudo ser. Con mucha pena lo digo: no pudo ser... Hoy te fuiste al cielo, mi hermoso, pequeño ángel. Y todos te extrañaremos. Y todos te seguiremos queriendo.

Juega entre las estrellas, afortunado tú, que no alcanzaste a conocer penas ni tribulaciones. Juega entre las estrellas, porque cuando miremos a ellas, nuestro único deseo, es que nos mandes un beso...

14 febrero 2010

Valentines

Lo prometido es deuda, y no me gusta dejar mis deudas impagas. Dije que iba a despotricar contra el día de los enamorados, y eso haré. No había alcanzado a hacer eso antes, porque estuve ocupada, pero ahora que tengo tiempo, explicaré mis razones por las que no me interesa en lo más mínimo que sea 14 de febrero.

Antes de empezar, debo decir que no voy a hablar de los clichés asociados a la fecha, ni las implicancias comerciales que tiene ésta. Al final los clichés existen, porque la gente los usa - y abusa - y, siendo honestos, les encantan. Y en cuanto a las implicancias comerciales, creo que es una estrategia interesante y no voy a renegar de mis colegas por algo que yo también haría.

Alguien me dijo que estaba muy bien que hubiera un día del amor, porque todos aman. En realidad mi problema tampoco va por ese lado, sino porque para mí el famoso día de San Valentín tiene connotaciones totalmente diferentes. Y sí, también es cierto que en un mundo ideal todos los días debieran ser dedicados al amor, pero nuestro mundo está lejos de ser ideal.

A lo mejor me estoy dando muchas vueltas antes de llegar a mi punto, pero para empezar, este blog se llama Dispersión Máxima, y no por nada le puse ese nombre; segundo, hace tiempo que no escribía... y tercero, nadie los está obligando a leer, así que si se han quejado, o dejan de hacerlo, o se dedican a hacer otra cosa con su tiempo.

Pero iré al grano de una vez, o por lo menos trataré de hacerlo con las menos desviaciones posibles. Para ilustrar mi punto de porqué no me interesa el día de San Valentín, debo presentarles a mis fantasmas de los Valentines pasados y presentes... Quizás incluso al de mis Valentines futuros.

Mi primer recuerdo del día de San Valentín se remonta a cuando tenía 5 o 6 años. Yo hacía natación, como todos los veranos, pero ese verano en particular un niño me regaló una rosa roja. No recuerdo si habrá sido el día de Valentín, o habrá sido un regalo atrasado. Nuestras madres eran amigas, de esas amigas circunstanciales, porque sus hijos respectivos tomaban clases de natación a la misma hora, y ocupaban ese tiempo para conversar. Particularmente yo, al niño en cuestión no lo recuerdo mucho. Creo que su nombre tenía una F, pero bien podría llamarse Stefano, como Federico... Y si alguien me dice que se llamaba Ignacio, también podría creerle. Recuerdo vagamente, que tenía alguna clase de acento, así como de Venezuela o de algún otro país latinoamericano. Es todo lo que recuerdo de él. Sí recuerdo la rosa roja. Y recuerdo que me pareció bien freak recibir un regalo del día de los enamorados de parte de alguien que no me interesaba en lo más mínimo y del cual apenas había reparado en su existencia. También recuerdo haber pensado que era la primera vez que alguien me regalaba flores. Supongo que eso era un hito. Nunca supe si la idea del regalo había venido de la mente de él o de la de su madre. No pregunté tampoco. No me interesaba demasiado.

Mi siguiente recuerdo de San Valentín es de cuando tenía 11 años. Fue el día del funeral de mi abuelito. Murió un día 12, lo velamos un 13, lo enterramos un 14. Creo que eso sí es un hito fundamental en mi percepción de este día. Aun si llego a tener el más romántico de los San Valentines, esta fecha siempre estará ligada al día en que veía cómo el ataud, con mi abuelito dentro, se hundía lentamente en la tierra, de una vez y para siempre.

Y como si eso no fuera suficiente, unos cinco años después, otro 14 de febrero, murió mi abuela. Recuerdo la llamada telefónica por la mañana, mi papá llorando, y todos arreglándose apresuradamente para ir a Rancagua, a arreglar las cosas para el velorio y funeral de mi abuela, en pleno verano, con todos nuestros conocidos de vacaciones, y sentados en el auto calcinándonos de calor, porque no teníamos otro lugar para esperar que trajeran el cadáver de mi abuela.

Después de eso, el siguiente San Valentín que recuerdo, fue el del año 2006 si no me equivoco. Estaba sola en mi casa, viendo en la televisión una película sobre un tipo y su relación con su helecho. Sí, exactamente. Su relación con su helecho. No recuerdo mucho el argumento, aunque sí recuerdo la escena en que él está a punto de tirarse de un puente y suicidarse, a causa de su helecho. Y mientras veía esa película, la comentaba por sms con una amiga, que también estaba en su casa sola, a exactamente un año de haber terminado con su pololo con el que llevaba cinco años de relación.

El año pasado estaba pololeando para esta fecha. Primera ý única vez que he pasado un 14 de febrero estando en una relación. Sin embargo, no recuerdo qué hice ese día. Con seguridad, sé que no lo ví, porque no nos vimos en todo el verano. Pero no estoy segura de que hayamos hablado ese día siquiera. Pueden ver que fue memorable. De hecho recuerdo con más claridad, que mi mejor amiga preparó toda una parafernalia de San Valentín para ella y su pololo de ese entonces en la casa de su abuela.

Ahora, con respecto a este San Valentín, debo reconocer que fue agradable, y seguramente pasará a la lista de los San Valentines que recuerdo. Aunque no fue por las razones tradicionales que se podrían suponer. En realidad estaba de cumpleaños un amigo y fui a su casa a celebrarlo. Lo pasé muy bien. La compañía era grata, conversé con viejos amigos que no veía hace años, conocí a gente interesante. Me reí. Y luego volví a mi casa.

En cuanto a mis Valentines futuros, no lo sé. Mi futuro amoroso es incierto. Una parte de mí se convence cada vez más de que debería empezar a leer sobre gatos y sus cuidados. Pero no sé. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, como dice la canción.

Todas estas explicaciones para llegar a mi punto, que es que en realidad, el día de San Valentín no tiene connotaciones románticas para mí. No significa nada. De hecho para mí hay fechas que tienen mucha más importancia en ese terreno para mí. Pero son más personales. Igual, nunca me ha gustado hacer lo que hacen todos. Quizás deba inventarme mi propio día del amor, en una fecha alternativa, que sea exclusivamente mía. Algo en una fecha improbable, alejada de febrero, con todos sus recuerdos de defunciones.

Y esos son mis descargos. Les deseo paz, amor y que se cumplan sus buenos deseos. Aunque eso suene más a algo que se dice en navidad, creo que es algo bueno en cualquier época del año...