Lo prometido es deuda, así que les cuento... Claro que ya muchos saben, pero no había tenido tiempo de anunciarlo por este medio aún. Prepárense, y si son sensibles de oídos, tápenselos un momento; acá voy:
ME VOY A CANADÁAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Ya... pueden destaparse los oídos ahora. No más gritos, lo prometo. Ahora les cuento el porqué, cómo, dónde y cuándo.
A principios de octubre, me avisaron que había una beca, otorgada por el gobierno de Canadá, para estudiar allá por un semestre, con todo pagado: pasajes, visa, alojamiento, alimentación, hasta libros. Yo calificaba para la beca, pero tenía que ser aceptada por una universidad canadiense, y que ésta me postulara. Y como lo único que no me cubre la beca es el arancel, debía ser una universidad canadiense con convenio con mi universidad, para que yo pudiera pagar el arancel de acá.
Recientemente, se había hecho un convenio con la Ryerson University en Toronto, por lo tanto, sólo tenía que postular allá, ser aceptada y que me postularan a la beca.
Mi única preocupación era que no me quería atrasar con mis estudios. Afortunadamente, el próximo semestre tengo que cursar ramos bastante genéricos que están en todos lados. Lo consulté en mi Escuela, resultó que no me atrasaba, y tomé la decisión de postular.
Esa noche, un lunes, me dí cuenta de que tenía que postular a la universidad, ser aceptada y postulada a la beca antes del próximo lunes a las 4 de la tarde. Ahí fue cuando empecé a correr de un lado a otro, haciendo mil trámites, sacando pasaporte, buscando papeles, rellenando papeles, dejando papeles... Terminé agotada y acelerada, pero alcancé.
Después de eso, sólo quedaba esperar. Supuestamente se tenían los resultados el día 2 de noviembre. Me tuvieron con úlcera todo el día, y no supe nada al respecto. Esperé un par de días de ansiedad revisando mi mail cada cuarto de hora, pero nada... Al final me convencí que no me la había ganado, y me dije a mí misma de postular al semestre siguiente, e intentarlo otra vez.
Entonces, 10 días más tarde de lo presupuestado, me iba yendo a mi casa a arreglarme para la gala de medicina, a la que me habían invitado, y veo en mi celular como tres llamadas perdidas desde mi universidad y un mensaje en el buzón de voz. Llamé, y me dieron las buenas nuevas: me había ganado la beca!
Todavía no me la creo. Hoy recibí las felicitaciones personales de mi rector, y contesté una entrevista por mucho rato (¿será que soy buena para explayarme? noooo... pura idea...). Estoy anotando en un cuaderno todo lo que tengo que llevar, y haciendo preparativos.
Las clases empiezan el 4 de enero (en realidad son unos días de ambientación en que te muestran la universidad y la ciudad, para que uno no ande tan perdido, y las clases comienzan después), así que en teoría debería irme el 2 de enero, para llegar el 3 allá.
El semestre acaba a finales de abril, pero la beca cubre hasta 6 meses, así que quiero inventarme algo que hacer por los dos meses que me quedarían. No me importa qué, francés idealmente, pero soy capaz hasta de tomar cursos de macramé.
Estoy emocionada, feliz, incrédula, atónita, orgullosa, abrumada... y muchas cosas más. Ha pasado todo tan rápido, que me impresiona.
Como sea. Cuando esté en Canadá, deberán mantenerse actualizados con mi vida a través de este medio y de mi fotolog. See you later!!!
16 noviembre 2007
08 octubre 2007
Acelerada
No me suele pasar, pero estoy emocionada así que ando ultra acelerada... me muevo para acá, para allá, sólo quiero que las cosas sean altiro!!! Raro en mí, pero es culpa de la agitación del momento. En noviembre les cuento... Por ahora, sólo deseénme suerte...
Igual no pude evitar mencionarlo. Quiero gritar un ratito y botar la "neura". Tápense los oídos (o cierren los ojos :P ): AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Gracias. Eso es todo por ahora... ;)
Igual no pude evitar mencionarlo. Quiero gritar un ratito y botar la "neura". Tápense los oídos (o cierren los ojos :P ): AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Gracias. Eso es todo por ahora... ;)
04 septiembre 2007
Sobre brisas, vientos y torbellinos
Soy de la clase de persona que necesita tomar un paseo de vez en cuando; caminar, sentir el viento en la cara, mirar las hojas moverse, observar (realmente observar) a su alrededor... En cierta manera, entro en una especie de comunión con el medio que me rodea (hablo en serio, y no me fumé nada; no fumo nada, por lo demás). Lo que sucede es que soy muy sensible a mi medio. Por eso necesito que esté tranquilo y en mediana armonía. De hecho, tiendo a armonizar ambientes para poder convivir con ellos.
El grave problema de esto, es, básicamente, la otra gente. En este mundo actual existe una cierta cantidad de individuos que llevan un ritmo de vida "anti-natural". Pareciera que incluso cuando están quietos, vibraran a revoluciones que resultan casi imperceptibles al ojo humano, pero dejan esa sensación de que hay un movimiento.
Si uno observa la naturaleza, y siente el viento, su velocidad, aún cuando es rápida, tiene cierta naturalidad dada por su irregularidad. A veces va con fuerza, a veces es suave, a veces se detiene. En cambio estos personajes llevan un ritmo tendiente a ser demasiado regular, para ser natural. No fluyen. Luchan por mantener un ritmo que no es el recomendable, y generan torbellinos a su alrededor. Y eventualmente, atrapan al incauto que ande cerca.
Yo no soy así. Como dije, necesito mi momento de comunión, de dejarme llevar por el viento, escucharlo y ser parte de ese todo que me rodea y me forma... Ese todo que es parte de mí y del que soy parte.
Hay gente que puede pensar que estoy medio loca. O completamente loca. Otros quizás sepan de lo que hablo...
Soy relajada, aunque algunos lo duden. Llevo mi propio ritmo irregular y natural. A veces voy con fuerza, las menos, formo un huracán, y la mayor parte del tiempo prefiero ser como una brisa marina.
Mis tiempos me funcionan. No me gusta apurarme. Me estresa hacer las cosas a última hora. Prefiero hacerlo con calma. El viento empuja al agua para formar olas, y las olas horadan la piedra, pero por mucha fuerza que aplique el viento, esto no pasará de un día para otro. Lo entiendo y así vivo. No gasto mi fuerza inútilmente contra piedras que tardaré años en moldear.
Hay gente que se sorprende con eso. Al ser una buena alumna, piensan que soy una especie de maniática del estudio, que no vive, ni respira y probablemente estudia hasta en las horas de comida. Los que me conocen, saben que no soy así. Soy sacadora de vuelta y lo confieso. Ahora mismo debiera estar estudiando, y en vez de eso estoy escribiendo esto. Por último, podría estar durmiendo, ya que mañana me levanto a las 6. Pero estoy escribiendo. Porque quería escribirlo. Igual como tiendo hacer todo lo que quiero hacer. Y qué. Vivo con las consecuencias. Las acepto. Fluyo. Ya habrá tiempo para horadar esas piedras.
Tengo mis obsesiones, mis piedras que ataco y ataco para moldear a mi antojo. Pero no tengo apuro. Y no me importa fallar. Soy paciente como la brisa del mar. Y cuando yo no esté para moldear esas piedras, habrán otros como yo. Y las piedras serán moldeadas como deben ser. Que yo no lo haga, no me resta mérito, ni hace que se acabe el mundo. Eso es lo que los "hacedores de torbellinos" no comprenden. Piensan que su misión es moldear cada piedra, o hacerlas desaparecer. Chocan con fuerza, reclaman, se alteran, contorsionan y hasta se deprimen de pura frustración. No aceptan los hechos de la vida. No asumen sus papeles de artistas. No se toman el momento para dar una paso atrás y ver cómo va su obra. Si lo hacen, sólo son capaces de ver "cuanto les falta".
Al final todo se trata de eso. No aprecian el arte de vivir fluyendo. Se apuran para llegar al mismo tiempo que todos, al mismo lugar que vamos todos. Como si ganar significara algo. Yo no quiero ganar. Yo quiero moldear mis piedras y ser reconocida como una artista de mi propia vida. Yo quiero ser brisa marina.
El grave problema de esto, es, básicamente, la otra gente. En este mundo actual existe una cierta cantidad de individuos que llevan un ritmo de vida "anti-natural". Pareciera que incluso cuando están quietos, vibraran a revoluciones que resultan casi imperceptibles al ojo humano, pero dejan esa sensación de que hay un movimiento.
Si uno observa la naturaleza, y siente el viento, su velocidad, aún cuando es rápida, tiene cierta naturalidad dada por su irregularidad. A veces va con fuerza, a veces es suave, a veces se detiene. En cambio estos personajes llevan un ritmo tendiente a ser demasiado regular, para ser natural. No fluyen. Luchan por mantener un ritmo que no es el recomendable, y generan torbellinos a su alrededor. Y eventualmente, atrapan al incauto que ande cerca.
Yo no soy así. Como dije, necesito mi momento de comunión, de dejarme llevar por el viento, escucharlo y ser parte de ese todo que me rodea y me forma... Ese todo que es parte de mí y del que soy parte.
Hay gente que puede pensar que estoy medio loca. O completamente loca. Otros quizás sepan de lo que hablo...
Soy relajada, aunque algunos lo duden. Llevo mi propio ritmo irregular y natural. A veces voy con fuerza, las menos, formo un huracán, y la mayor parte del tiempo prefiero ser como una brisa marina.
Mis tiempos me funcionan. No me gusta apurarme. Me estresa hacer las cosas a última hora. Prefiero hacerlo con calma. El viento empuja al agua para formar olas, y las olas horadan la piedra, pero por mucha fuerza que aplique el viento, esto no pasará de un día para otro. Lo entiendo y así vivo. No gasto mi fuerza inútilmente contra piedras que tardaré años en moldear.
Hay gente que se sorprende con eso. Al ser una buena alumna, piensan que soy una especie de maniática del estudio, que no vive, ni respira y probablemente estudia hasta en las horas de comida. Los que me conocen, saben que no soy así. Soy sacadora de vuelta y lo confieso. Ahora mismo debiera estar estudiando, y en vez de eso estoy escribiendo esto. Por último, podría estar durmiendo, ya que mañana me levanto a las 6. Pero estoy escribiendo. Porque quería escribirlo. Igual como tiendo hacer todo lo que quiero hacer. Y qué. Vivo con las consecuencias. Las acepto. Fluyo. Ya habrá tiempo para horadar esas piedras.
Tengo mis obsesiones, mis piedras que ataco y ataco para moldear a mi antojo. Pero no tengo apuro. Y no me importa fallar. Soy paciente como la brisa del mar. Y cuando yo no esté para moldear esas piedras, habrán otros como yo. Y las piedras serán moldeadas como deben ser. Que yo no lo haga, no me resta mérito, ni hace que se acabe el mundo. Eso es lo que los "hacedores de torbellinos" no comprenden. Piensan que su misión es moldear cada piedra, o hacerlas desaparecer. Chocan con fuerza, reclaman, se alteran, contorsionan y hasta se deprimen de pura frustración. No aceptan los hechos de la vida. No asumen sus papeles de artistas. No se toman el momento para dar una paso atrás y ver cómo va su obra. Si lo hacen, sólo son capaces de ver "cuanto les falta".
Al final todo se trata de eso. No aprecian el arte de vivir fluyendo. Se apuran para llegar al mismo tiempo que todos, al mismo lugar que vamos todos. Como si ganar significara algo. Yo no quiero ganar. Yo quiero moldear mis piedras y ser reconocida como una artista de mi propia vida. Yo quiero ser brisa marina.
26 agosto 2007
¡El amor EXISTE!
He encontrado una nueva campaña en la que ocuparme: demostrar a toda una manga de incrédulos desencantados de la vida y con toques de depresión que EL AMOR SÍ EXISTE. Sin ofender a nadie de la manga mencionada. Los entiendo. Yo también he pasado por momentos en que el miedo es más fuerte, la desilusión parece teñirlo todo de negro, y estamos más dispuestos a creer que todo fue una ilusión, que es una especie de cuento de hadas irreal. Es más fácil así, porque si no es real, entonces la felicidad que vivimos tampoco lo fue, y de esa manera no la volveremos a buscar, evitándonos la caída posterior, que en ese minuto de oscuridad, nos parece la consecuencia inevitable. Já. Lo cierto es que pasado el momento más oscuro, nos encontramos de nuevo en lo mismo, y aunque algunos insistan que prefieren no subirse a la montaña rusa de los sentimientos, todos sabemos, que más temprano que tarde, terminan subiendo, quiéranlo o no. Es inherente al ser humano. Todos buscamos el amor. Cierto que cada uno tiene su forma particular de buscarlo.
Pero partamos por el principio. ¿Qué es el amor? Esa es de las preguntas más difíciles de responder. Creo que es una vivencia demasiado personal para ser definida en forma universal. Uno puede dar lineamientos generales y nada más.
Creo que para mí, el amor es incondicionalidad por sobre todas las cosas. Así como es como amo a mis amigos de verdad, así es como amo en general y es la única forma en que sé amar. Muchas veces he escuchado que "el amor es egoísta", pero para mí es precisamente todo lo contrario. Cuando amas de verdad se desvanece cualquier rastro de egoísmo, porque antes que cualquier cosa está la persona amada. Lo más importante es saber que esa otra persona está bien y feliz, y estás dispuesto a HACER CUALQUIER COSA con tal de contribuir a esa felicidad. Aunque esa "cualquier cosa" sea dar un paso al lado, para no estorbar en el camino del otro. Y por extraño que parezca es una renuncia que no se hace dura, ni triste, ni dificil. Bueno, un poco triste puede ser... pero sólo un poco, porque en el minuto en que ves que la cara del otro se ilumina de felicidad, tu corazón se ilumina aún más y todo es mucho más sencillo. E insisto, aún cuando el brillo de felicidad no lo ocasione uno, es así. Y no lo digo hipotéticamente, o porque simplemente me imagine que es así. Es así. Lo sé con conocimiento de causa. Se siente como un calorcito en el corazón y una paz enorme que es dificil de explicar. Sobretodo dada las circunstancias. En esas ocasiones, la gente se acerca y me dice "¿estás bien?", y les cuenta entender que sinceramente lo estoy. Quizás sea dificil entenderlo para quien no lo ha vivido...
La otra típica afirmación es que el amor es de a dos. Y que cuando uno ha amado en solitario, eso no es amor. Me pregunto de dónde habrán sacado eso. ¿Acaso mi amor vale menos porque no me corresponden? ¿Siento menos? En eso caso, podría doler menos... Pero no. Nada cambia con el hecho de no ser correspondido. Lo único que ocasiona es que vas a sufrir un poco más. Para amar sólo hace falta tener corazón y sentimientos (para aquellos que tenemos un poco de conocimiento científico, en realidad basta con tener un sistema límbico funcional). Además, hay muchas clases de amor. Yo puedo amar las plantas y dar mi vida por ellas, y no espero que me correspondan. Sólo quiero verlas y poder admirarlas. A veces con las personas pasa lo mismo. A veces basta con saber que la otra persona existe. Que anda por ahí, en algún lugar. Ya ese conocimiento basta para que un corazón que ama sea feliz. Si puedes ver y hablar con el objeto de tu amor, entonces estás en el paraíso. Y si, por alguna coincidencia cósmica, sucede que te corresponden, entonces no puedo imaginar otro estado más pleno que ese.
Yo no sé qué le pasa a todo el mundo. No sé porque no quieren crer en el amor. No sé porqué tratan de olvidar cómo se siente, o menoscabarlo o negarlo. Porqué le temen tanto. O sea, da miedo, lo sé. Cuesta estar dispuesto a abrir puertas después de haber sido lastimados, pero bien lo dijo Alfred Tennison en su momento: "más vale haber amado y perdido, que no haber amado jamás".
Pero partamos por el principio. ¿Qué es el amor? Esa es de las preguntas más difíciles de responder. Creo que es una vivencia demasiado personal para ser definida en forma universal. Uno puede dar lineamientos generales y nada más.
Creo que para mí, el amor es incondicionalidad por sobre todas las cosas. Así como es como amo a mis amigos de verdad, así es como amo en general y es la única forma en que sé amar. Muchas veces he escuchado que "el amor es egoísta", pero para mí es precisamente todo lo contrario. Cuando amas de verdad se desvanece cualquier rastro de egoísmo, porque antes que cualquier cosa está la persona amada. Lo más importante es saber que esa otra persona está bien y feliz, y estás dispuesto a HACER CUALQUIER COSA con tal de contribuir a esa felicidad. Aunque esa "cualquier cosa" sea dar un paso al lado, para no estorbar en el camino del otro. Y por extraño que parezca es una renuncia que no se hace dura, ni triste, ni dificil. Bueno, un poco triste puede ser... pero sólo un poco, porque en el minuto en que ves que la cara del otro se ilumina de felicidad, tu corazón se ilumina aún más y todo es mucho más sencillo. E insisto, aún cuando el brillo de felicidad no lo ocasione uno, es así. Y no lo digo hipotéticamente, o porque simplemente me imagine que es así. Es así. Lo sé con conocimiento de causa. Se siente como un calorcito en el corazón y una paz enorme que es dificil de explicar. Sobretodo dada las circunstancias. En esas ocasiones, la gente se acerca y me dice "¿estás bien?", y les cuenta entender que sinceramente lo estoy. Quizás sea dificil entenderlo para quien no lo ha vivido...
La otra típica afirmación es que el amor es de a dos. Y que cuando uno ha amado en solitario, eso no es amor. Me pregunto de dónde habrán sacado eso. ¿Acaso mi amor vale menos porque no me corresponden? ¿Siento menos? En eso caso, podría doler menos... Pero no. Nada cambia con el hecho de no ser correspondido. Lo único que ocasiona es que vas a sufrir un poco más. Para amar sólo hace falta tener corazón y sentimientos (para aquellos que tenemos un poco de conocimiento científico, en realidad basta con tener un sistema límbico funcional). Además, hay muchas clases de amor. Yo puedo amar las plantas y dar mi vida por ellas, y no espero que me correspondan. Sólo quiero verlas y poder admirarlas. A veces con las personas pasa lo mismo. A veces basta con saber que la otra persona existe. Que anda por ahí, en algún lugar. Ya ese conocimiento basta para que un corazón que ama sea feliz. Si puedes ver y hablar con el objeto de tu amor, entonces estás en el paraíso. Y si, por alguna coincidencia cósmica, sucede que te corresponden, entonces no puedo imaginar otro estado más pleno que ese.
Yo no sé qué le pasa a todo el mundo. No sé porque no quieren crer en el amor. No sé porqué tratan de olvidar cómo se siente, o menoscabarlo o negarlo. Porqué le temen tanto. O sea, da miedo, lo sé. Cuesta estar dispuesto a abrir puertas después de haber sido lastimados, pero bien lo dijo Alfred Tennison en su momento: "más vale haber amado y perdido, que no haber amado jamás".
17 agosto 2007
Trascendencia en breve
En vista de que el otro blog está destinado a la publicación de mi obra lírica, dejaré este para la publicación de mis disvarianzas en prosa. Y como tengo ganas de escribir, eso es lo que haré...
Hablando de ganas de escribir, el otro día empecé a escribir mi primer proyecto serio de novela. Reconozco que siempre he tenido inquietudes literarias, y me encantaría escribir un libro como corresponde, de mi autoría. Una vez escribí un libro de bioquímica, o casi, cuando hice la traducción de uno cuando estaba en la medicina, y aunque lo siguen usando y es mi legado en la escuela, no es lo mismo que si fuera de mi autoría. Probablemente pase de generación en generación por mucho tiempo, pero muy pocos recordarán a quien hizo todo ese trabajo. No es trascendente por completo. No como un libro debiera ser.
Creo que ese es el punto. La trascendencia de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Eso de plantar un árbol en un sentido místico también es trascendente... dejas algo de ti en cada acto, sobretodo los que generan vida. Pero el árbol no perpetuará tu nombre. Además, casi nadie al mirar los árboles se pregunta quién los habrá plantado. Como sea, alguna vez planté una araucaria, que me sobrevivirá, sin duda. Así que tengo el tema del libro y del hijo como "pendientes". No voy a contar el libro de bioquímica, porque ya expliqué que no es lo mismo. Y en vista de que tener un hijo en este momento sería muy poco aconsejable, y también bastante complicado, de momento me enfocaré en el libro. No les voy a contar de qué se trata, porque prefiero conservar la sorpresa. A Cucho ya le conté, pero él es caso aparte.
Bueno, eso... ya son casi las 12, y tengo que buscar una imagen para publicar el poema correspondiente a mañana. Tengo más cosas que agregar, y divagar, pero lo dejaremos para otra ocasión. Arrivederci!
Hablando de ganas de escribir, el otro día empecé a escribir mi primer proyecto serio de novela. Reconozco que siempre he tenido inquietudes literarias, y me encantaría escribir un libro como corresponde, de mi autoría. Una vez escribí un libro de bioquímica, o casi, cuando hice la traducción de uno cuando estaba en la medicina, y aunque lo siguen usando y es mi legado en la escuela, no es lo mismo que si fuera de mi autoría. Probablemente pase de generación en generación por mucho tiempo, pero muy pocos recordarán a quien hizo todo ese trabajo. No es trascendente por completo. No como un libro debiera ser.
Creo que ese es el punto. La trascendencia de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Eso de plantar un árbol en un sentido místico también es trascendente... dejas algo de ti en cada acto, sobretodo los que generan vida. Pero el árbol no perpetuará tu nombre. Además, casi nadie al mirar los árboles se pregunta quién los habrá plantado. Como sea, alguna vez planté una araucaria, que me sobrevivirá, sin duda. Así que tengo el tema del libro y del hijo como "pendientes". No voy a contar el libro de bioquímica, porque ya expliqué que no es lo mismo. Y en vista de que tener un hijo en este momento sería muy poco aconsejable, y también bastante complicado, de momento me enfocaré en el libro. No les voy a contar de qué se trata, porque prefiero conservar la sorpresa. A Cucho ya le conté, pero él es caso aparte.
Bueno, eso... ya son casi las 12, y tengo que buscar una imagen para publicar el poema correspondiente a mañana. Tengo más cosas que agregar, y divagar, pero lo dejaremos para otra ocasión. Arrivederci!
26 julio 2007
Es... inevitable...
Podría haber escrito un poema... tengo en mi mente algunos versos rondando como "hueles a sueños imposibles, de domingo en la mañana" o algo así. Pero dejaré el poema para después. Ahora quiero hablar de otra cosa.
Desde hace algunos días que tengo esta sensación de... "inevitabilidad"... como si por alguna razón, hubiera cedido las riendas de mi destino a una mano invisible, que me guía a su antojo. No sé cuándo, ni cómo pasó...
Es como cuando te subes a esas cintas magnéticas de los aeropuertos. Sólo te paras encima, y la cinta te lleva a donde sea que se supone que tienes que llegar. Y no importa si a mitad de camino ves el lugar donde tú hubieras querido llegar, porque la cinta, o el que puso la cinta, o para ser más exactos, el jefe del que puso la cinta, te llevará a donde él quiera. Nada se puede hacer... es inevitable.
Ahora me siento así. Detenida, suspendida sobre una cinta magnética que me lleva Dios sabe dónde, y nada puedo hacer al respecto. Ni devolverme, ni salirme del camino trazado.
Algo guía mis pasos, y me aleja de donde yo realmente quisiera estar. Llámenlo circunstancias, destino, Dios... el nombre no me preocupa en este minuto. Ni siquiera el porqué (he aprendido que los porqués siempre son respondidos, pero suele ser con los hechos consumados). En verdad lo que me atormenta... y no, no me "atormenta" en realidad... estoy muy tranquila como para decir que estoy "atormentada" por algo... No, lo que me... ¿preocupa? ¿inquieta?... quizás la palabra correcta sea "interesa"... Sí, lo que me interesaría saber es a DÓNDE me lleva este camino... ya que es inevitable, sería bueno saber a dónde voy. Por mera curiosidad. Así podría despreocuparme del tema y disfrutar el camino. Ya que pareciera que no puedo hacer más que mirar como las telarañas se tejen y destejen a mi alrededor, saber qué se pretende lograr me permitiría acomodarme en mi puesto de espectadora involuntaria y disfrutar el paseo.
Bueno, no sé... ni idea... vislumbro algo, pero puede que no sea eso. Sólo sé que en algún minuto las cintas magnéticas terminan su recorrido y hay que subirse a un avión... y ese avión despega y aterriza en algún lado. Y probablemente otra cinta magnética te saca del aeropuerto. Y entonces... entonces estás por tu cuenta otra vez. Esperemos que donde sea que deba aterrizar, sea un lugar interesante.
Desde hace algunos días que tengo esta sensación de... "inevitabilidad"... como si por alguna razón, hubiera cedido las riendas de mi destino a una mano invisible, que me guía a su antojo. No sé cuándo, ni cómo pasó...
Es como cuando te subes a esas cintas magnéticas de los aeropuertos. Sólo te paras encima, y la cinta te lleva a donde sea que se supone que tienes que llegar. Y no importa si a mitad de camino ves el lugar donde tú hubieras querido llegar, porque la cinta, o el que puso la cinta, o para ser más exactos, el jefe del que puso la cinta, te llevará a donde él quiera. Nada se puede hacer... es inevitable.
Ahora me siento así. Detenida, suspendida sobre una cinta magnética que me lleva Dios sabe dónde, y nada puedo hacer al respecto. Ni devolverme, ni salirme del camino trazado.
Algo guía mis pasos, y me aleja de donde yo realmente quisiera estar. Llámenlo circunstancias, destino, Dios... el nombre no me preocupa en este minuto. Ni siquiera el porqué (he aprendido que los porqués siempre son respondidos, pero suele ser con los hechos consumados). En verdad lo que me atormenta... y no, no me "atormenta" en realidad... estoy muy tranquila como para decir que estoy "atormentada" por algo... No, lo que me... ¿preocupa? ¿inquieta?... quizás la palabra correcta sea "interesa"... Sí, lo que me interesaría saber es a DÓNDE me lleva este camino... ya que es inevitable, sería bueno saber a dónde voy. Por mera curiosidad. Así podría despreocuparme del tema y disfrutar el camino. Ya que pareciera que no puedo hacer más que mirar como las telarañas se tejen y destejen a mi alrededor, saber qué se pretende lograr me permitiría acomodarme en mi puesto de espectadora involuntaria y disfrutar el paseo.
Bueno, no sé... ni idea... vislumbro algo, pero puede que no sea eso. Sólo sé que en algún minuto las cintas magnéticas terminan su recorrido y hay que subirse a un avión... y ese avión despega y aterriza en algún lado. Y probablemente otra cinta magnética te saca del aeropuerto. Y entonces... entonces estás por tu cuenta otra vez. Esperemos que donde sea que deba aterrizar, sea un lugar interesante.
06 julio 2007
El verso que no existe
He estado buscando un verso
que explique lo que siento,
pero aún no lo encuentro...
¿Será que no existen las palabras
para describir a mi corazón
y sus latidos desbocados?
¿Será que no hay cómo dimensionar
mis emociones si te veo?
¿Cómo hacerte entender, entonces,
si no puedo expresarlo,
si no puedo entenderlo?
No hay versos, ni prosa,
no hay música, ni canción,
no hay botella, ni chica ni grande,
que pueda contener y mantener
todo esto dentro de mí...
Y entonces, ¿cómo hago
para no explotar,
y causar un mayor desastre
que el de una fusión nuclear?
¿Cómo callo palabras
que no bastan para expresar
lo que tengo que decir?
Soy muy pequeña para mantener
todo esto dentro de mí...
Soy guardiana de un corazón
más grande que mi magnitud,
que enloquece y clama por salir
cada vez que estás aquí...
Nada es suficiente,
nada es bastante preciso
pues con palabras no se abarca el universo.
¿Cómo resumir lo eterno,
lo infinito, lo esencial?
¿Cómo pretender dominar
lo que es más grande
que nosotros mismos?
No existen versos,
pero quizás el universo
si cabría en un beso...
que explique lo que siento,
pero aún no lo encuentro...
¿Será que no existen las palabras
para describir a mi corazón
y sus latidos desbocados?
¿Será que no hay cómo dimensionar
mis emociones si te veo?
¿Cómo hacerte entender, entonces,
si no puedo expresarlo,
si no puedo entenderlo?
No hay versos, ni prosa,
no hay música, ni canción,
no hay botella, ni chica ni grande,
que pueda contener y mantener
todo esto dentro de mí...
Y entonces, ¿cómo hago
para no explotar,
y causar un mayor desastre
que el de una fusión nuclear?
¿Cómo callo palabras
que no bastan para expresar
lo que tengo que decir?
Soy muy pequeña para mantener
todo esto dentro de mí...
Soy guardiana de un corazón
más grande que mi magnitud,
que enloquece y clama por salir
cada vez que estás aquí...
Nada es suficiente,
nada es bastante preciso
pues con palabras no se abarca el universo.
¿Cómo resumir lo eterno,
lo infinito, lo esencial?
¿Cómo pretender dominar
lo que es más grande
que nosotros mismos?
No existen versos,
pero quizás el universo
si cabría en un beso...
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