05 mayo 2007

¿Me ayudas?

¿Cómo se hace para huir de los sentimientos?
¿Cómo se hace para necesitarte menos?
¿Cómo se hace para dejar de sentir miedo?
¿Cómo se hace para acallar los sueños?

Dime cómo hago para no ahogarme en mis anhelos,
dime cómo hago para no abandonarme al viento,
dime cómo hago para no explotar en el intento,
dime cómo hago para no hacer lo que quiero...

Explícame cómo no desear lo que no tengo,
explícame cómo mirarte sin hacerlo,
explícame cómo buscarte sin encontrarte,
explícame cómo soñar sin soñarte.

¿Qué hago con el terror que tengo de sufrir por ti?
¿Qué hago con las mariposas que surgen en tu presencia?
¿Qué hago con los corazones en mis cuadernos?
¿Qué hago con el corazón dentro de mi pecho?

Enséñame cómo es el latido de tu corazón,
enséñame cómo se siente tu abrazo,
enséñame cómo se siente tu aliento en mi boca,
enséñame cómo tenerte conmigo, a mi lado...

Muéstrame el mundo a través de tus ojos,
muéstrame la vida a través de tus besos,
muéstrame el futuro a través de tus manos,
muéstrame mi alma a través de la tuya.

¿Cómo te hago entender lo que callo?
¿Cómo te digo lo que no he dicho nunca?
¿Cómo te explico mi lucha entre el miedo y lo que siento?
¿Cómo te pido ayuda, si no sé hacerlo?

Líbrame de la armadura que visto,
líbrame de la opresión de no tenerte,
líbrame de llorar otra noche de mi vida,
líbrame de mis sueños incumplidos...

Indícame el camino a la felicidad,
indícame el camino a tus brazos,
indícame las palabras correctas,
indícame cómo volver poemas en poesía.

25 abril 2007

Quiéreme aunque ande odiosa...


El martes es 1° de mayo otra vez... Mayo... Tengo que juntar ánimo para enfrentarme a mayo. Me pregunto si alguna vez dejaré de verme afectada por el mes de mayo. No es que me sienta mal, ni triste. La tristeza es un sentimiento que ya superé con respecto a mayo. Pero me pongo nostálgica. Es la época del año en que más necesito un abrazo (por otro lado, con el frío que hace, no me vendría mal un abrazo).
No sé... debe ser que tengo sueño también, pero es que tengo ganas de que me regaloneen un poco y me consientan en todo. Aunque sea por un rato. Ya no tengo a quién hacerle pataletas, como cuando estudiaba medicina. Ahora mis compañeros conocen sólo mi faceta seria y madura. Nunca me han visto con sueño y mañosa (básicamente porque en ingeniería comercial son muy pocas las veces que he debido trasnochar). En medicina, había gente que ya la tenía acostumbrada a mis pataletas. De hecho, Emanuel una vez me regaló un chupete (creo que hace muuucho tiempo atrás dije que iba a contar esa historia del chupete, en una entrada de mi blog antiguo). Me lo regaló porque llegamos a la conclusión de que mis pataletas eran iguales a las de esos niños chicos que cuando andan mañosos, tiran el chupete lejos para que se lo recojan. Y cuando se lo recojen y pasan de nuevo, lo vuelven a tirar. Y así siguen eternamente hasta que el "recogedor de chupetes" se aburre o al "tirador de chupetes" se le pasa la maña. En el fondo, es sólo un grito de "¡¡¡Pésquenmeeee!!! ¡¡¡Ahoraaaa!!!". O una forma de decir "quiéreme, aunque ande odiosa".
Eso es tan importante... uno debe querer a la gente por sus virtudes, pero también por sus defectos. De hecho, especialmente por sus defectos. Porque son esos defectos los que necesitan más amor y comprensión. Es fácil querer aquello que es perfecto y fácil y no da problemas. Lo difícil es amar aquello que no lo es. Esa es la prueba irrefutable de que alguien te quiere de verdad. Son aquellos que cuando estás mal y de mal humor, o con maña, quizás incluso insoportable, aún así te quieren, y "recogen el chupete" que tiraste lejos, para llamar la atención y saber si a alguien le importas como para recogerlo. Y que aunque lo vuelvas a tirar, nuevamente lo recogen, y con paciencia infinita soportan tus mañas y berrinches. Obviamente, uno hace lo mismo por ellos. Sino, no es gracia.
Como sea. Es mayo. Así que quiéranme, aunque ande odiosa...

18 abril 2007

Trabalengua Cerebral

Quiero escribir muchas cosas, pero son tantas que ni sé por dónde empezar.
Podría decir que fue un mal día, pero en realidad no lo fue... Tampoco fue bueno... creo que el adjetivo "raro" se ajusta mejor a mi percepción de este día.
Las clases anduvieron regulares, andaba un poco distraída, en la ayudantía mis alumnos andaban distraídos también, la última clase fue un desastre, porque me carga esa clase y el profesor y todo. A la vuelta a casa tuve un encuentro inesperado, que terminó de hacer bizarro este día. Las cosas buenas: recibí chocolates (gracias), el periodo de 10 minutos que tengo para almorzar por fin coordinó como corresponde, mi amiga Rocío tiene blog nuevo y escribió una entrada en la que da la impresión que está lista para seguir adelante y me alegro por eso, hablé con mi prima (aunque fue por cinco minutitos) y me vinieron a dejar en auto.
El día aún no termina. Qué susto. No sé qué más esperar de este día extraño y agridulce. Espero que lo que queda de día, sea más dulce que agrio. Aunque sea una conversación interesante por aquí o por allá. (Entre ellas, con mi amigo Cucho, porque ayer estaba muy cansada como para seguir contándole todas las novedades que tiene este corazón)
A propósito de novedades, ¿han notado que mientras más uno huye del corazón, más cerca llegas de él? Es como en los monitos animados, que corren y tú ves que el paisaje se repite una y otra y otra vez, como si no avanzaran. Claro que los monitos animados de alguna manera logran llegar a destino. Bueno, supongo que uno también. Se puede escapar, pero se llega a destino igual, aunque sea justamente el destino del cual se estaba huyendo en un principio. Paradojas de la vida...
Como sea... son cosas que pienso, pero que no quisiera pensar, aunque ya que hay motivos para pensar, pienso. (Parece trabalenguas, lo sé.... pero mi mente también lo parece últimamente: un trabalenguas confuso que para mí hace sentido).
En fin, debo legar el computador y creo que iré a dormir. Han sido unas semanas largas y agotadoras, y de todas maneras hoy no sirvo para mucho porque mi mente divaga a velocidades impresionantes, y por algún lugar del universo que ni sé dónde es...
Saludos a todos los que les interese ser saludados por mí...

11 abril 2007

Primavera

Tengo tantas cosas en mi cabeza... pega, universidad, amigas, hombres, tiempo, miradas, historias... Todo se junta, se mezcla. No tengo ganas de estudiar, porque necesito un minuto para mí. Para pensar y poner las cosas en orden, en perspectiva. Supongo que eso intento al hacer esto. Sacarme un poco tanta tontera que tengo dando vueltas en mi cabeza.
Creo que necesito un fin de semana lejos de Santiago. Sería ideal en Vichuquén, que siempre me recarga pilas, y es tan tranquilo. Pero como no tengo cómo llegar y no me quiero quedar atrapada allá por una eventual lluvia, tendré que pensar en otra cosa...
En realidad, creo que sería más ideal, hibernar por un tiempo... no más frío, no más problemas por lo menos hasta que despierte... Sin sorpresas, ni complicaciones, ni rollos, ni atados, ni responsabilidades. Que mi única misión sea soñar y dormir, y despertar en primavera, cuando la vida sea bella y caliente el sol, e idealmente, esté todo solucionado. ¿Aguien tiene idea cómo hacer eso?
No sé, no sé... quizás es que quiero que pase rápido el tiempo, sentir que los malos tiempos quedaron atrás, superar los miedos, mirar ante mí y ver un futuro brillante y feliz. Sentir la primavera impregnando mis huesos. Sentir que soy primavera. Darme una oportunidad... Y sobre todo, lo más importante, NO METERME EN MÁS LÍOS!!
En serio, ya no quiero más líos en mi vida... quiero que las cosas sean simples y fáciles. ¿Por qué no puede ser así? Y bueno, yo también, que me busco problemas. Pero también es cierto que sino, la vida sería bien fome. ¿Podrá ser que encuentre algo simple y bueno a la vez? ¿Podrá lo simple dar color y traer a la primavera? ¿O necesariamente tendré que afrontar las complicaciones de la vida? No quisiera. Este es el minuto en que quisiera ser de esas mujeres que se arriman a un hombre que les soluciona la vida y ellas no tienen más que pensar aparte de verse bonitas. Pero no. Tampoco soportaría eso. ¿No digo yo que me busco problemas? En el fondo, creo que me gustan un poco. Y bueno, no me puedo culpar, se pasa bien, aunque sea por un rato.
Creo que ya divagué suficiente, y esto está medio enredado, pero yo me entiendo, ¿ok?

Despiértenme en primavera...

06 abril 2007

LA MARIPOSA por Adolfo Maillo

Volaba,
volaba,
iba,
venía,
aparecía,
se ocultaba
y no se paraba
ni se detenía.
¿Adónde iría?

El jazmín,
la rosa,
la dalia preciosa
y la maravilla
de la campanilla
y el clavel hermoso
le gritaban: ¡Ven!

Y ella no atendía,
volaba,
volaba,
bajaba,
subía,
aparecía
y se ocultaba
y no se paraba
ni se detenía.
¿Adónde iría?
¡Nadie lo sabía!

09 marzo 2007

Traduccion de "Angel" por Sarah McLachlan

Perder todo tu tiempo
esperando por una segunda oportunidad,
por el descanso que
hará que todo esté bien...
Siempre hay una razón
para no sentirse suficientemente bien
y es dificil al final del día.
Necesito alguna distracción
o una bella liberación:
los recuerdos se filtran por mis venas.
Déjenme estar vacía y sin pesos y quizás
encuentre algo de paz esta noche.

En los brazos de un ángel muy lejos de aquí,
de este frío y oscuro cuarto de hotel,
y de la eternidad que tu temes,
eres sacado de los restos de tu silencioso ensueño.
Estás en los brazos de un ángel;
puedes encontrar algo de seguridad aquí.

Estás tan cansado del camino recto,
y a donde quiera que te voltees
hay buitres y ladrones a tu espalda.
La tormenta sigue retorciéndose,
continúas construyendo las mentiras
que compensan todas tus carencias.
No hace ninguna diferencia
escapar una vez más.
Es más fácil creer
en esta dulce locura,
¡oh! esta gloriosa tristeza
que me hace caer de rodillas.

En los brazos de un ángel muy lejos de aquí,
de este frío y oscuro cuarto de hotel,
y de la eternidad que tu temes,
eres sacado de los restos de tu silencioso ensueño.
Estás en los brazos de un ángel;
puedes encontrar algo de seguridad aquí.

Estás en los brazos de un ángel;
puedes encontrar algo de seguridad aquí.

01 marzo 2007

Febrero


La muerte ronda febrero. No sé por qué, pero es así. Se supone que agosto es el mes de temer, pero para mí es febrero. Mi abuelito murió un 12 de febrero, mi abuela un 14, y ahora mi gatito, murió ayer, 28 de febrero. Puede que el dato acerca de la muerte de mi gato les parezca irrelevante, pero si es así, con todo respeto, váyanse a la mierda. El Hobbit, puede haber sido un gato, pero era parte de mi familia, era como un hermano menor o algo así. Y lo he llorado y sentido como tal.

Acaba de llegar un señor para llevárselo. Lo van a cremar. Mejor así. No soporto la idea de enterrarlo en el jardín y que se lo coman las hormigas o los gusanos. Lo devolverán en una urna con su nombre. El martes, creo.

Estoy llena de pelos de gato, y pensar que en un tiempo más, van a desaparecer, me entristece muchísimo. En este minuto, mis ojos están húmedos, y tengo un nudo en la garganta. No saben lo que lo extrañaré. A él yo le confesaba mis secretos más profundos, porque podía estar segura de que nunca los iba a contar. Y ahora nunca más lo podré hacer. Nunca más se subirá a mi cama por las mañanas, ni se acostará encima de mi ropa o de mis piernas mientras me vestía, como diciéndome "¿para qué te vas a ir? Mejor hazme cariño y quédate conmigo". Nunca más nos recibirá cuando lleguemos en la camioneta desde la calle, ni nos esperará ansioso tras el ventanal. Nunca más escucharemos sus maullidos exigentes, y con un toque de insolencia, que después de un rato, al no obtener resultados, eran reemplazados por un maullido suave y lastimero que sonaba a un manipulador "ya, pooo". Nunca más nos reiremos de sus ataques de locura, en que se dedicaba a correr por la casa, moviendo las alfombras. Nunca más se sentará en la silla de al lado, como un caballero, mientras uno come. Nunca más nos reiremos de sus ronquidos y su hermosa forma de dormir, con la punta de la lengua levemente asomada entre los colmillos, que luego perdió en alguna de sus peleas. Nunca más peleará con los gatos de al frente, o los provocará desde la vereda, paseándose y estirándose con estilo y soberbia. Nunca más le pegará a los perros del barrio. Nunca más se esconderá bajo mi cama cuando tenga miedo. Nunca más se subirá a mi falda para que le haga cariño, ni me acompañará mientras estudio, o leo, o veo televisión, o como. Nunca más se acurrucará conmigo cuando me acueste. Nunca más compartirá su calor. Nunca más podré hablarle como a un bebé, ni le pondré sobrenombres cariñosos. Nunca más escucharé sus ronroneos. Nunca más se enojará cuando nos reíamos de él. Nunca más jugaremos a la lucha. Nunca más lo veré acostado frente a la ventana tomando sol. Nunca más dejará sus huellas sobre los muebles, traicionando sus paseos nocturnos. Nunca más lo veré con sus ojos amarillos delineados por la naturaleza, y su sonrisa eterna de placidez e ironía. Nunca más veré sus manchas grises que se estaban volviendo rubias, y nunca más veré las nuevas manchas grises que adquiría por ensuciarse con aceite. Nunca más lo peinaré con partidura al medio o al lado, o al estilo punk, sólo por jugar. Nunca más lo veré lavarse, o dormir, o jugar, o caminar o hacer nada. Nunca más...

Fueron 12 años de vida más 4 meses y 22 días. Yo lo ví nacer. El día en que nació yo estaba en el departamento de mi madrina, y él y sus hermanitos parecían unos ratones. En la noche, mi madrina los dejó con la gata en una caja, y al tratar de salir de ella, la gata ahogó a todos los gatitos, excepto a mi Hobbit. Porque él era un luchador. Durante años defendió su territorio de perros y gatos, y espantó a cuanto veterinario se le ponía por delante, con su ferocidad, inexplicable porque estaba castrado. Perdió sus colmillos, porque peleando se los dejó clavados a otros gatos. Era un gato enorme, largo y de 8 kilos, en sus mejores tiempos. Ayer cuando lo durmieron, para que no pasara por la agonía que le iba a provocar su insuficiencia renal, le dieron una dosis para perros, y aún así, después debieron darle un poco más. Un luchador no se rinde ni a la hora de su muerte. Y así era él. Porfiado, caprichoso, siempre hacía lo que quería y siempre se salía con la suya. Comía sólo exquisiteses, y no le gustaba comer lo mismo por mucho tiempo. Tenía un temperamento de hijo único, porque lo fue casi toda su vida, y por eso, era celoso en extremo. No le gustaban los extraños, ni los niños, y podía parecer un poco gruñón. Pero amaba a su familia, como nosotros lo amabamos a él. Le gustaba estar siempre en medio y saber qué estaba pasando.

Ya no sé qué más decir de él. Lo que diga será poco. Los gatos deberían vivir más tiempo. Y febrero no debería existir en el calendario.