06 abril 2007

LA MARIPOSA por Adolfo Maillo

Volaba,
volaba,
iba,
venía,
aparecía,
se ocultaba
y no se paraba
ni se detenía.
¿Adónde iría?

El jazmín,
la rosa,
la dalia preciosa
y la maravilla
de la campanilla
y el clavel hermoso
le gritaban: ¡Ven!

Y ella no atendía,
volaba,
volaba,
bajaba,
subía,
aparecía
y se ocultaba
y no se paraba
ni se detenía.
¿Adónde iría?
¡Nadie lo sabía!

09 marzo 2007

Traduccion de "Angel" por Sarah McLachlan

Perder todo tu tiempo
esperando por una segunda oportunidad,
por el descanso que
hará que todo esté bien...
Siempre hay una razón
para no sentirse suficientemente bien
y es dificil al final del día.
Necesito alguna distracción
o una bella liberación:
los recuerdos se filtran por mis venas.
Déjenme estar vacía y sin pesos y quizás
encuentre algo de paz esta noche.

En los brazos de un ángel muy lejos de aquí,
de este frío y oscuro cuarto de hotel,
y de la eternidad que tu temes,
eres sacado de los restos de tu silencioso ensueño.
Estás en los brazos de un ángel;
puedes encontrar algo de seguridad aquí.

Estás tan cansado del camino recto,
y a donde quiera que te voltees
hay buitres y ladrones a tu espalda.
La tormenta sigue retorciéndose,
continúas construyendo las mentiras
que compensan todas tus carencias.
No hace ninguna diferencia
escapar una vez más.
Es más fácil creer
en esta dulce locura,
¡oh! esta gloriosa tristeza
que me hace caer de rodillas.

En los brazos de un ángel muy lejos de aquí,
de este frío y oscuro cuarto de hotel,
y de la eternidad que tu temes,
eres sacado de los restos de tu silencioso ensueño.
Estás en los brazos de un ángel;
puedes encontrar algo de seguridad aquí.

Estás en los brazos de un ángel;
puedes encontrar algo de seguridad aquí.

01 marzo 2007

Febrero


La muerte ronda febrero. No sé por qué, pero es así. Se supone que agosto es el mes de temer, pero para mí es febrero. Mi abuelito murió un 12 de febrero, mi abuela un 14, y ahora mi gatito, murió ayer, 28 de febrero. Puede que el dato acerca de la muerte de mi gato les parezca irrelevante, pero si es así, con todo respeto, váyanse a la mierda. El Hobbit, puede haber sido un gato, pero era parte de mi familia, era como un hermano menor o algo así. Y lo he llorado y sentido como tal.

Acaba de llegar un señor para llevárselo. Lo van a cremar. Mejor así. No soporto la idea de enterrarlo en el jardín y que se lo coman las hormigas o los gusanos. Lo devolverán en una urna con su nombre. El martes, creo.

Estoy llena de pelos de gato, y pensar que en un tiempo más, van a desaparecer, me entristece muchísimo. En este minuto, mis ojos están húmedos, y tengo un nudo en la garganta. No saben lo que lo extrañaré. A él yo le confesaba mis secretos más profundos, porque podía estar segura de que nunca los iba a contar. Y ahora nunca más lo podré hacer. Nunca más se subirá a mi cama por las mañanas, ni se acostará encima de mi ropa o de mis piernas mientras me vestía, como diciéndome "¿para qué te vas a ir? Mejor hazme cariño y quédate conmigo". Nunca más nos recibirá cuando lleguemos en la camioneta desde la calle, ni nos esperará ansioso tras el ventanal. Nunca más escucharemos sus maullidos exigentes, y con un toque de insolencia, que después de un rato, al no obtener resultados, eran reemplazados por un maullido suave y lastimero que sonaba a un manipulador "ya, pooo". Nunca más nos reiremos de sus ataques de locura, en que se dedicaba a correr por la casa, moviendo las alfombras. Nunca más se sentará en la silla de al lado, como un caballero, mientras uno come. Nunca más nos reiremos de sus ronquidos y su hermosa forma de dormir, con la punta de la lengua levemente asomada entre los colmillos, que luego perdió en alguna de sus peleas. Nunca más peleará con los gatos de al frente, o los provocará desde la vereda, paseándose y estirándose con estilo y soberbia. Nunca más le pegará a los perros del barrio. Nunca más se esconderá bajo mi cama cuando tenga miedo. Nunca más se subirá a mi falda para que le haga cariño, ni me acompañará mientras estudio, o leo, o veo televisión, o como. Nunca más se acurrucará conmigo cuando me acueste. Nunca más compartirá su calor. Nunca más podré hablarle como a un bebé, ni le pondré sobrenombres cariñosos. Nunca más escucharé sus ronroneos. Nunca más se enojará cuando nos reíamos de él. Nunca más jugaremos a la lucha. Nunca más lo veré acostado frente a la ventana tomando sol. Nunca más dejará sus huellas sobre los muebles, traicionando sus paseos nocturnos. Nunca más lo veré con sus ojos amarillos delineados por la naturaleza, y su sonrisa eterna de placidez e ironía. Nunca más veré sus manchas grises que se estaban volviendo rubias, y nunca más veré las nuevas manchas grises que adquiría por ensuciarse con aceite. Nunca más lo peinaré con partidura al medio o al lado, o al estilo punk, sólo por jugar. Nunca más lo veré lavarse, o dormir, o jugar, o caminar o hacer nada. Nunca más...

Fueron 12 años de vida más 4 meses y 22 días. Yo lo ví nacer. El día en que nació yo estaba en el departamento de mi madrina, y él y sus hermanitos parecían unos ratones. En la noche, mi madrina los dejó con la gata en una caja, y al tratar de salir de ella, la gata ahogó a todos los gatitos, excepto a mi Hobbit. Porque él era un luchador. Durante años defendió su territorio de perros y gatos, y espantó a cuanto veterinario se le ponía por delante, con su ferocidad, inexplicable porque estaba castrado. Perdió sus colmillos, porque peleando se los dejó clavados a otros gatos. Era un gato enorme, largo y de 8 kilos, en sus mejores tiempos. Ayer cuando lo durmieron, para que no pasara por la agonía que le iba a provocar su insuficiencia renal, le dieron una dosis para perros, y aún así, después debieron darle un poco más. Un luchador no se rinde ni a la hora de su muerte. Y así era él. Porfiado, caprichoso, siempre hacía lo que quería y siempre se salía con la suya. Comía sólo exquisiteses, y no le gustaba comer lo mismo por mucho tiempo. Tenía un temperamento de hijo único, porque lo fue casi toda su vida, y por eso, era celoso en extremo. No le gustaban los extraños, ni los niños, y podía parecer un poco gruñón. Pero amaba a su familia, como nosotros lo amabamos a él. Le gustaba estar siempre en medio y saber qué estaba pasando.

Ya no sé qué más decir de él. Lo que diga será poco. Los gatos deberían vivir más tiempo. Y febrero no debería existir en el calendario.

18 febrero 2007

Poemas de Teresa Aburto Uribe

Acabo de adquirir un nuevo poeta favorito... o poetisa en realidad... Acá va una pequeña antología:

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CUANDO SE TIENE UN AMIGO

Cuando se tiene un amigo
se tiene entre las manos
un pedazo del cielo,
un espacio infinito,
un refugio, un espejo.
Cuando se tiene un amigo
se tiene un hermano,
ese que uno elige
cuando va creciendo.
Ese ser que nos transmite
la confianza y el respeto,
ese ser que nos muestra
los equívocos siempre a tiempo.
Cuando se tiene un amigo
se tienen las alas
extendidas al viento,
y se puede desnudar el alma
sin correr riesgos.

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ALGÚN DÍA ME IRÉ

Algún día me iré... pero aquí quedaré,
quedaré porque soy de aquí,
recordaré cada momento de este lugar,
de este puerto.
Recordaré cada silencio
de este mi mar, mar eterno.
No olvidaré las calles,
tampoco olvidaré el cielo...
no olvidaré la brisa
que le dio paz a mi alma,
que le dio un sentido a mis hechos.
Me iré mañana tal vez,
me iré con tu recuerdo,
con un amor escondido
que solo conoce el silencio,
el silencio que dejaré
cuando pase el tiempo,
el silencio que llevaré
cuando pase febrero,
me iré mañana tal vez,
o tal vez... mañana me quedo.

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CAMINATA

Rodeados por la quietud de la noche,
camín bamos taciturnos
por las calles vacías.
Te sentía al lado mío,
mas al mismo tiempo te ignoraba,
me sentía al lado tuyo
y al instante me marchaba.
Me encerraba en pensamientos,
caminaba... temblaba,
reaccionaba de pronto
y a tu lado continuaba
para seguirte escuchando
sin yo musitar palabras.
Y así la monotonía
se repetía, no variaba.
Caminamos, avanzamos,
sin llegar a nada,
solo a un gran silencio
lleno de palabras.

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ESE OTRO SER

Cierro los ojos, lentamente,
y me sumerjo en un letargo sin tiempo,
silencioso, distante, lejano...
cierro los ojos y me encuentro
con el ser que está en mi interior
lleno de miedos, de preguntas,
lleno de dolores y de angustias,
ese ser que se siente abatido,
que a veces no razona.
Lo observo y con imperante voz
lo invito a que viajemos juntos
por esta vía sin final preciso,
que me ayude a sentirme segura,
que no me hunda con sus miedos,
que no me lleve al abismo.
cierro los ojos y observo,
el camino del retorno no está tan lejos,
yo no quiero transitarlo,
y ese otro ser que está en mí
me seduce, con gestos de dolor
me invita a recorrerlo una vez más.
Ese otro ser no puede estar en mí,
una vez lo despedí de mi interior,
lo condené a la muerte.
Abro los ojos y descubro que soñé,
que solo soy yo, que no hay nadie más,
que ese otro ser soy yo misma,
solo que decidida a no retornar.

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ESTO QUE VES

Esto que ves soy yo,
ni más, ni menos.
Un pedazo de SER...
un trozo de humanidad...
un puñado de risas...
un montón de sueños.
Una cuota de locura...
un pedazo de dulzura
con toda mi sinceridad.
Esto que ves, soy yo,
ni más, ni menos.
Una mujer, a veces una niña,
a veces espacio...
a veces infinito...
a veces pasión...
a veces libertad.
Pero así, simplemente así...
así soy yo.
Es todo lo que tengo,
todo lo que soy...
No es mucho... pero es todo.

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¡Ídola! Nada más que decir...

14 febrero 2007

Conversaciones

Aprecio una buena conversación. Conversar es todo un arte: pone las cosas en perspectiva, te hace pensar en cosas en las que nunca habrías pensado, y desarrollar temas a los que nunca te habías dedicado. Incluso hace que te agraden temas que nunca te habían agradado previamente.
OK... "Apreciar" no es la palabra: simplemente AMO una buena conversación. Las palabras siempre han sido mi elemento, habladas o escritas. Me encanta descubrir personas con las que se pueda conversar. Son todo un universo por descubrir, y auguran la existencia de muchos otros universos interesantes por descubrir. Además, conversando, uno no sólo descubre cosas del interlocutor: también se decubren cosas de uno mismo.
Una conversación puede ser tanto o más placentera que una buena comida... y durante una buena conversación puedes probar tantos sabores como gustes, sin atormentar tu paladar. Personalmente, prefiero el tipo de conversación que es tan variada, que se habla de todo y de nada, a lo largo de una misma velada.
El diálogo es la base de la conquista (por lo menos para mí). Nadie me parece más atractivo, que aquel que demuestra ser intelectualmente atractivo, en base a una conversación inteligente, divertida y variada. Y no me refiero a que sea "denso". El punto es que no me seduce el hombre tipo Tarzán. Conversaciones del tipo "yo Tarzán, tú Jane" son aburridas y predecibles. Una buena conversación sorprende, seduce y encanta. Una buena conversación hace que el conversador se luzca. Así de simple.